lunes, 28 de diciembre de 2009

Era Navidad

Sí... ésta, Navidad del 2009. Al levantarme encontré sobre mi escritorio un librito "Las Moradas" de Santa Teresa de Jesús, el Nro. 101 de la colección "Grandes obras de la literatura universal" de la editorial Kapeluz, editado en 1991, libro pequeño pero de 256 pgs. con letra chica. Quien sabe cuantos años hace que lo tengo, esperando tener tiempo para leerlo tranquila y lo hallé desubicado, hace 2 o 4 días, no visible, en la parte de arriba de un mueble del cual estuve sacando el polvo y quizás algunas telas y fue entonces cuando yo misma lo desempolvé y lo dejé en mi escritorio, hasta que hoy, día tranquilo, ya pasada la Nochebuena para la cual tanto tuvimos que preparar y cocinar puedo dedicarme a leer lo que desee, pues hoy dejo de lado hasta la correspondencia que aún no he abierto. Día apacible, no espero visitas. Me regalaré esta lectura de Santa Teresa de Jesús, nacida como Teresa de Cepeda y Ahumada, religiosa y escritora española que es conocida como "Doctora de la Iglesia" y al terminar les haré un pequeño resumen, así los que tienen poco tiempo para leer cosas que no son de su profesión tienen información sobre el mismo.
Santa Teresa de Jesús nació el 28 de Marzo de 1515 y murió a los 67 años el 4 de Octubre de 1582. La ubicamos en el siglo XVI o siglo de Oro, llamado así por el gran florecimiento de las artes que lo fue también del misticismo. Recordemos que el autor místico dice recibir bajo inspiración divina lo que escribe o hace. Este parece ser el caso de Santa Teresa que al escribir este libro que originalmente se llamó "Las moradas del Castillo Interior" decía recibir un dictado divino. El libro comienza con un estudio preliminar y notas de Alberto Manguel resumen cronológico de la vida y obra de Sta. Teresa, descripción de la época que le tocó vivir: el siglo de oro y la literatura mística. Como Sta. Teresa era una monja Carmelita descalza, fundadora de estos conventos y llevaba "manuscritos de la vida" que debe ser un diario donde tenía las revelaciones recibidas que le incautó la Inquisición en 1575 y la santa refería a sus superiores aspectos tratados en ese libro, sus superiores le ordenaron escribir nuevamente lo que recordaba y empezó a hecerlo en 1577. En 1586, fallecida ya la santa (4 años antes), se hallaba el manuscrito en poder de la madre Ana de Jesús, quien lo facilitó para la edición de 1588, hecha por Fray Luis de León.
Las moradas son siete y en realidad son estados espirituales por los cuales vamos transitando o ascendiendo. No hay una escalera que se pisa para subir sino que es un mismo lugar que va transformándose, ascendiendo en perfección hasta llegar a la séptima morada siempre y cuando no nos detengamos en alguna de las moradas o nos caigamos a alguna de las que habíamos logrado traspasar.
Ella llega a la séptima morada y dijo "Querría tener mil vidas para emplearlas todas en Dios y todas cuantas cosas hay en la tierra fuesen lenguas para alabarle por ella".
Personalmente les digo: me alegro de haberme sacado el deseo de saber que decían sus revelaciones. En cuanto si me resultó placentera la lectura? No, está en el lenguaje de la calle del siglo XVI; falta claridad de expresión, repetitivo en sus relatos, escrito en castellano antiguo, engorroso para entenderlo; aunque está lleno de explicaciones al pie de casi todas las páginas. No aconsejable para lectura de aquellos que quieren mejorar ortografías, claridad de expresión o riqueza de vocabulario para alguien que quiere perfeccionarse en nuestra lengua.

viernes, 4 de diciembre de 2009

A cuantos barrios cantar?

Desde que era joven oía cantar a Alberto Castillo "Cien barrios porteños..." hasta que un chico me preguntó ¿Dra son cien barrios en serio? Respondí: La letra del tango dice eso pero no necesariamente tienen que ser cien: en poesía quiere decir muchos, y con eso salí del paso y continué mi camino. El niño se refería al número de barrios de la ciudad de Buenos Aires, capital de la República, adonde había venido a pasar unos días para su control y en donde yo ya hacía años vivía pero ocupada en mis estudios o en las obligaciones profesionales vivía dentro del radio de mis actividades sin siquiera haber pensado en el resto de la ciudad. Como soy entrerriana no me creía con obligación de saberlos, pero ahora el niño que me interrogaba era del interior del país y seguramente me iba a preguntar cuántos eran en realidad, ni bien me lo cruzara y la verdad era que yo no sabía. Cuando tuve tiempo decidí informarme y al final creo que de una guía telefónica de la época recorté este mapa, que acabo de encontrar en mi archivo, con los barrios de la ciudad de Buenos Aires, así de paso me enteraba de los mismos y no me sentía una extranjera en la propia capital de mi país. Eran 47. Me aseguré que esto fuera lo oficialmente aceptado: eran, corresponden a una resolución municipal de la época. Pero eran muchos y difíciles de retener de manera que hice mis reglas mnemotécnicas agrupando los nombres en villas, estaciones centrales de ferrocarriles, parques, etc. y así salió el poema llamado "A cuántos barrios cantar" que publiqué en el libro "Surcos de Luz" (Año 2001) y que pueden ver en mi blogspot "Poemas mensajeros". Es decir, el poema no es una fantasía sino una información real de los barrios de la ciudad de Buenos Aires correspondiente a la época en que fue escrito (años antes de publicado) y creo que es la que se usa hoy si es que no agregaron otros barrios o cambiaron el nombre de alguno de los 47 establecidos. Acompaño el manuscrito con el plano mencionado.
Con amor. NEM

viernes, 20 de noviembre de 2009

El concepto de Salud

Cuando hablamos debemos usar palabras que encierren el concepto claro de lo que queremos expresar. Para nosotros, los médicos, uno de los con­ceptos mas importantes es el de la palabra "Salud". Cada cosa se ve y se describe desde el ángulo que se la observa. Para dar un ejemplo claro: si miro el lugar donde vivo desde un avión solo veré el panorama correspondiente a una ciudad. Si lo miro desde la vereda de enfrente, veré el frente de mi casa y si lo miro desde el interior de mi casa sólo veré las paredes de la habitación donde estoy con su contenido y quizas, si hay una ventana o puerta abierta, algo mas de lo que la circunde. Nosotros tenemos una definición de lo que es salud que ha sido detalladamente elaborada con lógica y precisión. Abarca todo aquello correspondiente a la Salud Pública (vista aérea de la población en nuestro ejemplo) o desde el punto de vista médico (mirado desde la vereda de enfrente, según el mismo) y que dice lo siguiente: "La salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social y no sola­mente ausencia de enfermedad". Sin embargo me pregunto: Mirada desde adentro, por cada uno de noso­tros como individuos ¿Qué es la salud?. Pienso que es un sentimiento que poseemos al tener armonía pero no tenemos conciencia de la misma hasta que dejamos de tenerla. Ese estado se puede expresar en esta sencilla cuarteta:
La salud es sentimiento
que bien nos guarda al vivir
pero que solo al perderla
apreciamos su existir.
Así puede ser que todavía nos encontremos muchos individuos go­zando de salud, aunque algunos la hayan perdido. Porque si tener salud significa también estado completo de bienestar social, creo que el tenerla es una utopía a la cual solo intentamos aproximarnos. Mientras que la salud definida desde el punto de vista del paciente, se descri­be en la precedente cuarteta que será un aforismo vigente mientras el ser humano conserve su sensibilidad.

Dra Norma Evangelina Mettler, Investigadora CIC Pcia.de Bs.Aires y Docente Autorizada-UBA-.
Artículo enviado al Profesor Dr. Angel E. Cedrato para su publicación, el 01 de marzo de 1996.

viernes, 6 de noviembre de 2009

El genio del cristianismo (libro)

22-10-2009: El 09-05-09 en una mesa de saldos de libros encontré "El genio del cristianismo". Tanto me atrajo el título que en el acto lo compré.
Es el número 25 de la biblioteca de E.D.A.F de Goya, 12-Madrid, España. Año 1968. Escrito por CHATEAUBRIAND y traducido al castellano por Manuel M. Flamant que consta de 612 pgs. No sabía que este libro existía hasta el momento en que lo vi. Ayer terminé de leerlo pues solo he tenido muy pocos momentos libres. Me resultó hermoso, exalta el valor del cristianismo por la elevación espiritual del hombre y por todo el arte, ciencia y conductas que ha moldeado y sigue haciéndolo. Con este libro obtuve un bosquejo de la historia de la humanidad y termina asegurándonos que el cristianismo es una religión revelada.
Pero lo que quiero relatarles es por qué me atrajo el nombre: Porque ya tengo cuatro libros publicados sobre genios: 1-De las letras, 2-De las palabras, 3-De los nombres y 4-El plan genios abre alas y quería saber si "El genio del cristianismo" tenía algo que ver con lo que estoy escribiendo en las poesías desde hace años y ya publicadas en libros o en internet (Ver blog "Poemas Mensajeros").
Por de pronto, lo que establecen mis poesías es que las palabras envasan letras y cada letra es un gen que da lugar a vibraciones que transmiten conceptos o ideas que nos dicen algo y/o que encriptan algo. Cuando al mensaje lo encriptan como pasa con el nombre y apellido de una persona, el mensaje es un anagrama perfecto del mismo. En el caso del nombre del libro que ahora me ocupa "EL GENIO DEL CRISTIANISMO", el mensaje encriptado que vi es: "MI INGENIO SALE DEL CRISTO".
Entonces me entusiasmó el poder encontrar genios de nombres y palabras bíblicas en él, algunas que ya me habían salido y hasta he publicado y otras nuevas. Ej:
GENIO: OI GEN
ADAN: NADA
EVA: AVE
CAIN: NACI (pasado de nacer)
ABEL: ABLE (poder físico o moral)
NOE: NEO
Adán, testigo del doloroso parto de su esposa, al recibir en sus
brazos a su progenitor, Caín, lo elevó al cielo exclamando ¡Enosh¡ ¡0h
dolor" (pg.84)
ENOSH! Oh dolor: Henos! Oh dolor (estamos. Oh dolor)
PLANETAS: ESTA PLAN
ASTRO SOL: LOS ROTAS
DE LA VIRGINIDAD: VI DIGNIDAD REAL
EL GENIO DEL CRISTIANISMO: OI GEN DE CRISTO EN MI SILLA
EL GENIO DEL CRISTIANISMO: SELLA MI INGENIO DE CRISTO
Para que tengan una idea de lo que estoy hablando transcribiré un párrafo de este libro, pg.342, el último del mismo, que pongo entre corchetes: -[Oigamos a San Gregorio el Magno "Si la escritura encierra misterios capaces de ocupar a los mayores ingenios, contiene también verdades sencillas, a propósito para alimentar a los mas humildes y menos sabios. Tiene en lo exterior con qué amamantar los niños, y en sus mas ocultos repliegues con que llenar de admiración los espíritus mas sublimes. Aseméjase a un río cuyas aguas son tan bajas en ciertos lugares, que un cordero podría vadearlas, y tan profundas en otros, que un elefante nadaría en ellas"]- y esta mención que Chateaubriand hace de San Gregorio el Magno, creo que tiene mucho que ver con la epigenética de las palabras; que algunos interpretan fácilmente y otros directamente no captan. Me refiero a que nuestra mente puede establecer cambios en la posición de las letras en las palabras consciente o inconscientemente (por ej.hacer anagramas o trastocar mecanografiando).
La sugestión o el pensamiento pueden ser causales epigenéticas al igual que la criptestesia, habilidad para descifrar mensajes encriptados muy común en la edad media.
Fue un placer leer este libro. Espero les agrade mi interpretación. Gracias por hoy.

sábado, 24 de octubre de 2009

Mes de Julio de 2009 (Parte II)

Desde la Feria Internacional del Libro del 2009 hasta Julio del mismo año en que pude leer los libros adquiridos, estos dos tomos que corresponden a "Don Quijote de la Mancha", de Miguel de Cervantes Saavedra, publicados por la "Biblioteca de la Literatura Universal" han sido objeto de mi preocupación: es una novela que hace años he leído posiblemente de otras editoriales y Don Quijote me pareció un loco, un fronterizo o alguien que se drogaba. Sin embargo tiene una riqueza de vocabulario y envuelve un misterio que lo mantiene como obra cumbre de la literatura castellana. ¿Qué pude confirmar al releerlo? Que Cervantes dice en varias oportunidades que esta novela tuvo un original que escribió en árabe su primer autor CIDE HAMETE BENENGELI y que él compró la traducción hecha al castellano por quien se la vendió. Pero si se da el nombre del autor en árabe, ese nombre debe tener encriptada una misión a cumplir, según lo que dicen mis poesías (Ver libro genio de los nombres). Y cual sería?:
-CIDE HAMETE BENENGELI =
-MEDÍTE: HACE BIEN EL GEN
Ah! Quiere decir que este señor que antecedió a Cervantes y era de lengua árabe, ya tenía la misión de traer los genes de la lengua castellana. Porque así como un cuerpo biológico físico necesita un conjunto de genes, el genoma, para constituir el cuerpo somático la lengua o idioma que hablamos necesita sus genes para construir su cuerpo sutil. Ahora sí voy entendiendo por qué siempre me atrajo tanto este libro que me arrancó tantas quijotadas en mis poemas. Si a eso le agregamos que recibí un poema donde me ordenan hacer la cuarta novela, a lo cual respondí con otra pregunta:
-¿Cómo voy a hacer la cuarta novela si ni siquiera he hecho la primera?
La respuesta fue: las otras tres no son tuyas. Cuando pregunté de quién son las otras tres, no obtuve respuesta. Sin embargo días después oí:
-Novelas?
Si nunca escribí novelas
cómo puedo hacer la cuarta?
-Las otras tres no son tuyas
y ni importa quien las haga

Pero de las anteriores
te diré algo al respecto
Don Quijote de la Mancha
dejó lengua con secreto

Es de "NOVELAS: TERCERA"
busca al autor en su genio
"CERVANTES LO ERA", decía
y "CERVANTES RALEO" textos

¡Con razón hasta hoy perdura
su ingenioso caballero!
Algún secreto llevaba
aunque cábalas no entiendo.

sábado, 17 de octubre de 2009

Mes de Julio de 2009

El primero de Julio fue Miércoles y concurrí, como lo hacía habitualmente, a la reunión de Clamor, grupo de poetas que fue creado por Gilda Paz y desde entonces se reúne los primeros y terceros Miércoles de cada mes. Ya hace años que Gilda murió y al grupo lo presi­de Roma Rotela y también hace años que las reuniones se hacen en el tercer piso de la Sociedad Argentina de Escritores central, sito en Uruguay 1371. El grupo integrado por poetas se reúne para leer poemas, cada uno de su autoría y esa es una forma de conocernos y relacionarnos. A veces a alguien se le ocurre leer algún poema de otro autor o presentar prosa en vez de poesía siempre que sea un texto corto de no más de tres carillas. Pero como denominador común, es una ronda de lecturas donde uno lee y los demás escuchan atentamente de manera que se necesita atención y silencio de parte de los concurrentes. Justo ese día y estando atenta a una de las lecturas me dio un acceso de tos con una picazón de garganta que por aguantar la tos se me caían las lágrimas hasta que al final entre cambio de lectores trataba de toser un poco para normalizar la respiración: tuve que retirarme mas temprano que lo previsto para poder toser a gusto y así sentirme mejor y por lo menos llegar a casa mas temprano. Pero no me sentí mejor; al día siguiente además de tos se agregó resfrío y malestar y así estuve prácticamente todo el mes de Julio que permanecí encerrada en casa aunque sin fiebre y sin guardar cama.
Yo, asidua concurrente a reuniones culturales de diferentes gru­pos literarios, atrincherada por una pandemia de gripe producida por Influenza A (H1N1) en donde oficialmente se suspendían y/o se aconsejaba no asistir a reuniones para que no se disemine la infección. No debía concurrir no ya para protegerme sino para no propagar lo que a mí me producía el resfrío y la tos aunque no fuera influenza.
Y qué hacer encerrada en casa? Ahora leería algunos de los tantos libros dejados para cuando tuviera tiempo de leer tranquila. En el primer estante de libros veo un paquete que al abrirlo contenía tres volúmenes comprados, según la boleta incluída, tres libros por trein­ta pesos, de oferta en la última Feria Internacional del libro de Bs. Aires. Claro, lo recuerdo, vi "El Quijote de la Mancha", estaban los tomos 1 y 2, muy buena presentación de la "Biblioteca de la Litera­tura Universal" (512 pgs el 1ro y 522 pgs el 2do tomo) y recuerdo que los tomé y pregunté si estaban en la oferta y me dijeron que sí, elija otro mas que son 3 x 30 y al lado estaba un libro muy pin­toresco con un título que no había leído, de Julio Verne al cual adicioné. Al llegar a casa los dejé en el lugar donde ahora los hallo tres meses después. Al ver las tapas tan pintorescas leo "Maravillo­sas aventuras de Antifer" y al leer el autor veo su genio "Ver en Julio", era "Julio Verne" y me dije, bueno, manos a la obra con este de 432 pgs, al cual leía por 1ra vez. Julio Verne fue uno de los au­tores predilectos de cuando éramos chicos o adolescentes pero a este título no lo conocía. Pero en "ANTIFER" leí "FIN RETA", su genio, y decidí: vamos a ver si esto es cierto. En esta novela, los secretos que se heredan de padres a hijos, con intrigas, escondites y viajes interminables y accidentados me llevaron a través de todo el imperio otomano en busca primero, de donde esconder un te­soro y después, de como encontrarlo.
Posiblemente sea yo misma quien se impone la obligación de terminar de leer un libro cuando lo empieza, por eso llegué al fin y aho­ra sí podré empezar a leer todo "Don Quijote" de principio al fín y no partes, resúmenes, análisis u otras cosas como nos ha tocado por razones escolares, colegiales, cursos o curiosidades: ahora, ya madura, quiero saber qué tiene o contiene que ha hecho que dos por tres me salgan Quijotadas, tanto en genios de nombres encontrados en el Quijote o en poesías referidas a ese libro o a su autor.
Ah! Pero qué había leído yo de Julio Verne? Este escritor francés nacido en Nantes en 1828 muerto en 1905? recuerdo "Viaje al centro de la tierra", "La vuelta al mundo en 80 días" que también vi en cine y andaban rodando por casa libros que leían otros miembros de mi familia, "Cinco semanas en globo", "París en el siglo XX", "Los hijos del Capitán Grant", "Veinte mil leguas de viaje submarino'', "De la tierra a la luna" y quizás otros que no recuerdo, pero eran novelas fantásti­cas, parecían ciencia ficción en aquella época de tantos lectores de libros porque no se conocían la televisión, ni internet y en pueblos del interior ni siquiera había cines o teatros. Para eso había que ir a Buenos Aires o a ciudades vecinas del pueblo donde nací. Bueno, aho­ra que terminé con el libro de Julio Verne, leeré el de Cervantes, pero esa es otra historia.

lunes, 5 de octubre de 2009

Almafuerte (Biografía que leí en varios encuentros de poesía de diferentes grupos literarios)

Este Poeta argentino cuyo verdadero nombre fue Pedro Bonifacio Palacios vino al mundo en San Justo, Pcia.de Bs.As. el 13 de Mayo de 1854. Perdió su madre a los cinco años y su padre abandonó el hogar. Desde los 7 años vivió en la ciudad de Bs. Aires en compañía de su tía Carolina Palacios que lo hizo concurrir a la escuela primaria.
A partir de los 15 o 16 años un hecho insólito lo aleja de su tía y comienza una vida solitaria. Es sucesivamente ayudante en la escuela de la cual egresó, profesor de dibujo y declamación de Balvanera. Aspi­raba a una beca para continuar estudios de pintura en Europa. Fundó con otros compañeros un club politico. Fue activo en la Unión Cívica Radical pero tuvo que retirarse de todas estas actividades y proyectos incluso de su novia, que le resultó infiel y se fue al interior de la Pcia.de Bs. As. Estuvo como maestro rural en Mercedes, Chacabuco, Salto y Trenque Lauken. Actuó de periodista en Mercedes, Chacabuco y La Plata. En 1896 estando en Trenque Lauken lo dejaron cesante como maestro por carecer de título habilitante. Es designado prosecretario de la Cámara de Di­putados Bonaerense y mas tarde bibliotecario-traductor de la dirección de Estadística. A fines de 1904 se instala en La Plata, con sus amarguras y rebeldías. En 1906 publica "Lamentaciones" y proyecta sus obras com­pletas. Hacia 1907 trabaja de cartero en Capital Federal. En 1913 ofrece en el teatro Odeón de Bs. As. un ciclo de lecturas de sus "Poemas y Evangélicas" que después extiende a otras ciudades y pueblos. Muere en La Plata el 28 de Febrero de 1917, a los 63 años de edad sin haber podido usufructuar de su pensión vitalicia de 200 pesos mensuales que el Congreso Nacional le acordara en Setiembre de 1916.
Palacios creyó desde su niñez en los ideales de la democracia. Sus héroes fueron San Martín y Sarmiento. Su credo se afirma buscando la salud del pueblo y éste lo hizo su vocero, misión a la que concretó pues es lo que generó y deseaba. Sabía que la violencia solo produce mas violencia, miseria, horror y muerte. Su poesía fue mensaje destinado al pueblo, buscó el auditorio de las mayorías. Su público era la muche­dumbre iliterata de los arrabales, la mayoría pobres y oprimidos .Cree que incumbe al hombre resurgir a una moral que es ya nueva religión.
Dijo de sí mismo: yo no soy un literato, soy un predicador. Enseña a niños y a hombres para que sean generosos y justos, útiles a sus fa­milias y al país. Quiere que los jóvenes sean sinceros, que honren a sus padres ¡Ni parias, ni delincuentes! A Almafuerte solo le interesaban los seres humanos. Rubén Darío (contemporáneo y poeta) le dijo "Crea, crea siempre y evangelice, puesto que ha nacido para ello".
Palacios escribió (1901): el efecto de mis versos está en lo que quieren decir y no en la manera como lo dicen: desde que empiezo hasta que acabo una estrofa digo algo. Esto dicho posiblemente para defenderse de aquellos que menospreciaban sus poemas diciendo que este maestro de escuela y burócrata del parlamento, compadrón, simpático, muy popular con un temperamento entre rudo y cursi escribía poemas que estaban cargados de pleonasmos, neologismos y miasmas del lenguaje, usados para denostar. Por eso afirmó de la palabra: "la mas vil, la mas vana de todas ellas contiene la presencia de lo absoluto". También dijo que la poesía lírica tendrá que ceder el paso a la épica, a los profundos temas de la vida y de la conducta, para salvarse de la dispersión y de la muerte.
Hizo de su palabra un altar público dejando en sus versos fuentes energéticas que alimentan la esperanza e incitan a la acción de quie­nes en ellos se aferran. Su vida estuvo inclinada al perfeccionamiento de allí que su obra haya sido corregida continuamente por él mismo no solo en sus borradores sino aún después de publicadas y en nuevas impresiones.
Obras: en vida publicó un libro único " Lamentaciones". Trae un pró­logo de Mas y Pi y los poemas "Confiteor Deo", "El misionero", "Gimió cien veces", "Vencidos", "Mancha de linfa" y "Llagas proféticas"-La Plata 1906-Vol. I. Los editores anunciaban otros nueve: II: "La inmortal",
poema precedido de un estudio por el Dr. Joaquín Castellanos, III: "Milon­gas clásicas",IV: "La canción del hombre", V:"Cristianas", VI:"Apóstrofes", VII: "Amorosas", VIII:"Sin tregua", IX: "Cívicas", X:"Cuerdas nuevas". La idea no pasó de proyecto.
La poesía de Almafuerte asciende de los versos amatorios, román­ticos, de sus mocedades que incluye milongas que están en décimas o en "Paralelas" con redondillas o quintillas hasta el conocido galope decasílabo de su estrofa oficial.
En 1913 ofrece en el teatro Odeón de Bs As. un ciclo de lecturas de sus poemas y Evangélicas que después presentó en otras ciudades y pueblos. Siempre hablaba y vestía solemnemente como si fuera un actor en el escenario del mundo.
El diario "La Nación" entregó a la fama sus primeros versos "Interrogante" (1893) . Tuvieron repercusión inmediata en el país y en el extranjero. Almafuerte vivía entonces en Salto, pcia. de Bs.As. donde también escribió "Olímpicas", "Cristianas" y dio forma a "La sombra de la patria" esta última según Rubén Darío, vence por su energía. Fue leída por su autor en la Academia del Plata en 1893 el día de Santa Rosa: hay tres versiones publicadas por "El pueblo" en 1907, también otra en folleto en 1900 y la obra en "Poesías" tomo l, ed. oficial, La Plata 1930 y la misma en "Poesías", Vol. I (Univ. Nac. de La Plata, 1946) La 2da. versión parece ser la mas poética.
Sus obras completas son póstumas (1928). Sus poemas "Confiteor Deo" y "Apóstrofe al Kaiser" adquieren fama mundial. El primero es la expresión mas honda y mas alta de su ideal superhumano y es un autorre­trato moral. El 2do.una denostación al Kaiser Guillermo II que comenzó la primera guerra mundial.
En 1998 bajo la dirección y selección de Ernesto Sábato en la co­lección de editorial Losada de "Poetas hispanoamericanos de ayer y de hoy" apareció el tomo dedicado a Almafuerte que trata de ordenar sus composiciones poéticas seleccionando las mas importantes para hacer un juicio valorativo de su poesía. Aquí se dividen los poemas en capí­tulos según los temas abordados: 1- El amor (impulsos de juventud y desengaños), 2- La mujer como madre, novia, hija y amiga. 3- La patria, la pa­sión por su país. 4- Jesús, que fue su espejo de amor. 5-Apóstrofes que culmina con el anatema a Guillermo II, el Kaiser. 4- La esperanza que contiene el Interrogante o ? y los siete sonetos medicinales y por último 7- Otras poesías.
En el capítulo 2 de la mujer se encuentra "El cantar de los can­tares" que leyera Almafuerte en el teatro Odeón el 20-9-1913, que había publicado "Caras y caretas" en 1900 y que revela su castidad y su amor mas acentuado hacia las mujeres.
En el capítulo "La patria", se siente la pasión de Almafuerte ha­cia el país como en "La sombra de la patria". El hombre y su psicología es el centro temático, sus poemas como "Confiteor Deo", "Gimió cien veces" y "El misionero" revelan su profundo pensamiento y el testamento moral de su vida. En este capítulo también se encuentra "La inmortal" que Almafuerte compuso agregando "La amarguísima" que pasó a ser el cuarto canto así como las estrofas XXII a XXV de "Plebeyas". En su capítulo VI. La Esperanza, tiene "El interrogante" con el cual comenzó su fama mundial en La Nación (1893) y los "Siete sonetos medicinales" que son mis favoritos, publicados en 1907.
"No te des por vencido ni aún vencido
no te sientas esclavo, ni aún esclavo"
o como en "Avanti" el lro.de los mismos (Chacabuco,1900)
"Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco por ley, han de ser tantas"
Por su fortaleza espiritual y su lección de vida que nos dió le he dedicado este humilde poema "Al genio de su nombre" (ver blog www:normamettler.blogspot.com ). Fue un grande, que permanecerá entre nosotros mientras lo recordemos, noso­tros y las nuevas generaciones.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Palabras pronunciadas el día de la presentación del libro "El Plan genios... abre alas" (14-03-2007)

Este libro que hoy se lanza a la venta es el décimo de mi autoría de poesías. Desde un comienzo los poemas han estado imbuidos de ciencia, posiblemente porque mi formación es científica: fui una de las primeras investigadoras de carrera del CONICET que nombrara el Dr. Bernardo Houssay. Pero excepto algunos temas específicos de medicina la mayoría de mis poemas corresponden a temas que nunca he estudiado
en los programas de las asignaturas que cursé en el ámbito universitario.
Creo que los poetas naturales somos receptores de palabras musicales que vienen de un plano que no es el de los contactos cotidianos con la sociedad, sino del mundo virtual de nuestra mente, en ese campo en que están los sueños, donde se hospedan la inspiración, el amor y todas esas energías que de pronto nos dominan y para poder comprender de qué hablamos, le llamanos el mundo del misterio o el universo de
la poesía.
Pero este libro en particular constituye evidentemente un plan que como sus poemas lo dicen comenzó con "El Genio de las Letras", para alfabetizar, continuó con "El Genio de los Nombres", que despierta las ganas de jugar con las letras ya que dice que los nombres encriptan un mensaje: para qué venimos al mundo. Del mismo significado sería "El genio en las palabras" y "El plan genios abre alas" nos dice finalmente que todo se trató de un plan que fui recibiendo y transmito tal cual es.
Sé que cada individuo interpreta las cosas de acuerdo a su capacidad. Yo solo puedo atreverme a decir qué interpreté de todo esto y confesar que he aprendido muchísimo a través de estos poemas que he transcripto fidedignamente pensando que puede haber gente mas capacitada que yo, sobre todo en los temas abordados, que pueda hacer interpretaciones diferentes a las mías y deducir muchísima mas información que la que yo he encontrado y quizás también mas aplicaciones prácticas.
He interpretado que la lengua castellana fue creada recientemente (año 1492, la 1ra. gramática) para quitar la confusión de lenguas. Que la palabra es el arma mas poderosa conque cuenta la humanidad: trae la paz, la guerra, la salud, la enfermedad. Que la humanidad va evolucionando y vamos heredando conocimientos que se transmiten cuando hace falta. Este libro habla de la salvación de Noe como símbolo del hombre nuevo. Del nombre de Patriarcas que aparecieron periódicamente: Abraham, Moisés, hasta el mismo Jesús de Nazaret, para terminar con el genio de la palabra "Armagedón" diciendo que es un "GEN ARMADO" por la ciencia y quien los guía para terminar con la violencia, la ignorancia y el caos, pero no con la humanidad y esta aclaración la hace para terminar con la angustia y restituir la armonía.
Ahora me preguntarán: Por qué mezclo nombres de tan diferentes orígenes para poner en el plan? Porque lo recibí así. A pesar de los temas tratados no tiene como objetivo hablar ni de religión, ni de política. Pienso que si en el genio de nombres hay tantos poetas, próceres y personajes de conocimiento público debe ser porque es mas factible mostrar si su nombre tuvo algo que ver con su misión. Acá se encuentran poetas contemporáneos incluidos en el plan, cuyo comentario me gustaría escuchar. Uno de los poemas es sobre Mirtha Legrand, pensé tengo que avisarle, la conozco solo por TV, despaché dos mails a Almorzando... etc. y rebotaron: quizás no tiene mas esa casilla y ahora está en Mendoza. Lo mismo pasó con otros compañeros poetas que faltaron a los eventos en los cuales repartí invitaciones y no tuve sus teléfonos o no contestaron. A todos ellos pido sepan disculparme y serán avisados tan pronto como sepamos la fecha de otra reunión.
En resumen, desde Junio del 2003 a finales del 2006, a razón de un libro por año salió este plan que con este libro culmina. Este plan es "IDEAL" pues su genio es "DI...LEA" o "ID A EL" como expresan los anagramas y espero les agrade. De los homenajeados en este último libro hay gente que me está acompañando como Rose Marie Nogales que viene pintando las tapas de mis siete últimos libros y a la cual agradezco su colaboración, generosidad y capacidad de interpretación del contenido de los mismos y a Graciela Fiscalini, otra amiga poeta y docente universitaria que parece estar captando mensajes tendientes a elevar al hombre espiritualmente con objetivos semejantes a este plan.
Yo invito a ella y a los presentes que en este libro figuran, que si desean dar su parecer con respecto al poema que les tocó como genio de sus nombres, lo digan con absoluta libertad, me interesa particularmente.
EL genio de los nombres, que es el tomo anterior, ya recibió pareceres de Ma. del Carmen Delperi, Héctor Lema y Susana Botto, por escrito. Esta última, especialista en letras ha hecho un análisis minucioso, extenso e interesante que ya leyó en Ronda Literaria y que amerita un espacio de discusión propia, mientras que los dos primeros me dieron su obra en manos. La de Ma. del Carmen, una dulce para alabarme y la de Héctor Lema una buena crítica que solo él y yo la conocemos y no sé si quiere leerla acá o hacerlo mas tarde en la Academia.
Por las dudas aclaro que el lanzamiento y las palabras de hoy, son para decirles de qué se trata, que alguno de los homenajeados en el libro que ya han recibido el poema que le corresponde dé su parecer y de vender ejemplares para que conozcan mejor su contenido y podamos discutir el mismo en presentaciones futuras.
Ahora los dejo con Rose Marie y Graciela, dos amigas homenajeadas que tendremos el placer de escuchar.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Cuando Lugones conoció el amor: "Cartas y poemas Inéditos a su amada" de María Inés Cárdenas de Monner Sans, Ed. SEIX BARRAL 1999 Libro 312 págs

La autora*, una investigadora graduada en la Fac. de Filosofía y Letras de la UBA, que fue amiga y heredera de quien fue llamada Aglaura por Lugones su amor último, llamada realmente Emilia Santiago Cadelago, una profesora de letras que se enamoró profundamente del gran poeta argentino cuando era veinteañera y el poeta ya tenía 52 años. El la llamó "Aglaura" en honor a la diosa griega que representa la esplendidez, la brillantez. Su apasionamiento fue tal que llegaba a colocar gotas de sangre como firma "No firmo para evitarte cualquier desagrado; pero esas gotas de mi sangre te llevan mi alma, palpitante mi corazón". Otras veces manchaba las cartas con su semen.
Emilia murió el 12 de Mayo de 1981 y solo entonces fueron adquiridas las cartas de amor del romance nacido 55 años antes que hiciera que Lugones firmando con anagramas de su nombre verdadero le enviara usualmente en castellano y a veces en inglés o francés. Los anagramas empleados como seudónimos eran Osolón de Ploguel o Ugopoleón del Sol. A Emilia también le inventó un anagrama, Diamela Gacelio y le dedicó mas de 150 composiciones entre 1926 y fue quien quizas inspiró en Lugones su única novela "El ángel de la sombra" publicada por M. Gleizer. Pero este romance termina cuando el hijo de Lugones, comisario de la policía por los años 1932-33 informó a los padres de Emilia de lo que pasaba y sentenció que si esa relación no terminaba iniciaría los tramites para lograr una declaración de insanía de su padre.
Lugones se suicidó en una posada "El tropezón" del Tigre ingiriendo una mezcla de cianuro y whisky el 18 de Febrero de 1938. Emilia Cadelago muerta el 12 de Mayo de 1981 llevó dentro de su ataúd el gato de peluche regalado por Leopoldo Lugones.

*A quien conocí en la "Peña del libro" de Trenti Rocamora que hasta hoy se reúne mensualmente en el salón de la Editorial Dunken. Era la época en la que tanto Trenti Rocamora como ella vivían. Hoy la Peña lleva el nombre de su fundador.

martes, 25 de agosto de 2009

Será que no hay agua vieja?

Era el 20 de Abril de 1995, nos dirigíamos desde la casa donde nació Bartolomé Mitre, ex-presidente argentino, fundador del diario La Nación y poeta, entre otras cosas, situada en Lavalle 900, donde hoy está la Embajada de las letras, hacia la Feria del Libro que estaba en Pueyrredón y Figueroa Alcorta. Ibamos con Mirta Castro, quien nos había invitado a tres coautoras de libros poliautoriales que con el fin de estimular a los escritores editaba la embajada a través de premios que llevaban nombre de escritores de habla hispana: el mío correspondía al premio Julio Cortázar, poesía, categoría mayores. La antología "Refugios de Vida" contiene tres poemas de mi autoría.
Subimos las cuatro a un taxi con tan mala suerte que a unas ocho cuadras se recalentó el motor y el tránsito estaba tan congestionado que con luces rojas en el tablero y el motor echando humo nos invitaron bajar y tomar otro taxi. Mientras viajábamos vi que el coche delante nuestro estaba tapizado de gotas de agua aunque el limpiaparabrisas nuestro estaba quieto, pregunté: -Está lloviendo ahora o el agua que tiene el coche de adelante es vieja?. Pensando en un chaparrón que ya hubiera pasado. El taximetrero respondió: -¿Agua vieja? ¿Es que existe agua vieja? Con todos los años que llevo encima es la primera vez que escucho esa expresión. ¿Es correcta? ¿Hay agua vieja?
Me quedé pensando. La verdad es que el taximetrero tenía razón. El agua no es nueva ni vieja, es siempre igual. Puede estar congelada como hielo, escarcha, nieve o gaseosa como vapor o humedad, o líquida en gotas de rocío, en lagos, arroyos, ríos, mares, una lluvia con todas sus modalidades de formas y duraciones o simplemente agua que como todo líquido toma la forma del recipiente que lo cortiene. Pero siempre es agua y siempre es ser, ser agua es ser presente.
Tiene razón, señor taxista, gracias por la lección. El agua no tiene pasado ni futuro como nosotros, los humanos, no es joven ni vieja. El ser agua, es ser presente, así, como Dios.

martes, 4 de agosto de 2009

Y... me tocó a mí

Transcurría el año 1995, se aproximaba el 29 de Abril y este año no po­día ir a Paraná, en donde vive mi única hermana (los demás son varones) que nació el día del animal y que tantas bromas tuvo que soportar por tan fortuito evento durante su infancia. Y claro le hacíamos bromas por­que ella reaccionaba llorando y los niños, cuando son hermanos, se caracterizan por chacotear, pelear y hacer todo aquello que estimula o pro­voca emociones, reacciones y sentimientos que ayudan al crecimiento, maduración y temple de su personalidad.
Recuerdo al Dr. Florencio Escardó que decía: los niños que no pelean es porque no son hermanos. Pero los hermanos adultos ya no pelea­mos y menos cuando nos vemos tan poco que el encontrarnos resulta una fiesta. Y este año no podía regalarle mi presencia para compartir su día de cumpleaños. Había razones de causa mayor; me encontraba bajo control médico por una hipertensión arterial que exigía un chequeo en busca de la causa que la producía.
El drama comenzó con el resultado de la ecografía abdominal. Había una zona hipoecogénica, de aproximadamente 35 x 25 mm, que se sugería evaluar tomográficamente a fin de estudiar su naturaleza y correcta ubicación (glándula suprarrenal?) pues la ecografía no puede otorgar mayor resolución. Se localizaba entre polo superior de riñon derecho y diafragma, allí donde normalmente se ubica la glándula suprarrenal. El diagnóstico presuntivo que surgió fue feocromocitoma, de manera que ade­más de la tomografía computada me investigarían cortisol sérico y áci­do vanillilmandélico (AVM).
La ecografía se hizo el 28 de Abril y la tomografía computada ten­dría lugar el 8 de Mayo. Sin embargo la tomografía computada sólo me da­ría la localización exacta de la masa hipoecogénica, sin darme referen­cia sobre la naturaleza de la malignidad o no en el caso de tratarse de un tumor. El exámen del cortisol sérico, cuyos niveles varían a la mañana y a la tarde exigiría dos sangrías en el día. Pero el AVM exigi­ría una dieta previa de tres días, un cuarto día de recolección de ori­na de 24hs. con conservación de la dieta y recién al quinto día se lle­varía el material para análisis.
La dieta previa me prohibía la ingestión de mate, té, café, aspirina, banana, tomate y todo aquello que contuviera vainilla pues interferiría con la reacción. Yo, como buena entrerriana, soy adicta al mate, que me ayuda a despabilarme por la mañana y me da placer y energía por la tarde, de manera que cuando no tomo mate, me duele la cabeza y esos fueron días de cefaleas, no sé si por falta del placer de tomar mates o por la angustia del desconocimiento de la naturaleza de mi mal, o de ambos.
Por fin llegó el 8 de Mayo y terminaron el régimen y las cefaleas anteriores. Por la tarde de ese día, previo ayuno de seis horas, fui para que me hicieran la tomografía, un rato antes de la hora indicada, para la preparación previa. Me dieron una jarra de mas de un litro, llena de agua, para que la tomara mientras esperaba. Supe que no era agua sola sino con el agregado de elementos que ayudarían a constratar por tinción al tubo digestivo, aunque como bebida era incolora y sabía a agua fresca.
Cuando llegué a la sala de exámen, me explicaron que me pasarían una solución endovenosa, gota a gota, que me tranquilizaría y daría me­jores imágenes . Por lo demás solo debía detener por momentos la res­piración cuando me lo indicaran porque la tomografía computada son radiografías seriadas.
Mientras canalizaron la vena y pasaba la solución con Benadryl, yaciendo sobre la camilla, noté como ésta se desplazaba y me metía den­tro de una especie de nicho como los que hay en el cementerio; me acor­dé de mi poesía "Adentro de un panteón" y allí recibía las órdenes ¡Respire normalmente!, ¡No respire! Hasta que después de 30 a 45 minutos, la sesión había terminado. Traté de obtener información de la srta. tan amable que me atendió en todo el proceso hasta ayudarme a eliminar par­tes de la vestimenta que contuviera metal, como broches, pero no tuve suerte: sólo me respondió que no podía hacerlo, que el informe se da por escrito.
El médico, que ya estaba al tanto de que era una colega, fue el en­cargado de quitar mi angustia. Me dijo que si bien me entregarían el informe escrito, en la fecha indicada, por razones administrativas, él me daría un informe oral preliminar. Me hizo pasar al cuarto donde es­taba el tomógrafo y me mostró las imágenes en donde claramente se veía la cápsula suprarrenal sanita y la presencia de un quiste sobre el polo superior del riñon derecho. Seguramente también tendré que ir al quirófano cuando me lo indiquen, pero no es lo mismo un diagnóstico de quiste, que el de feocromocitoma por más que la mayoría de estos tumores sean benignos; o de alguna tumoración maligna.
Las vivencias, emociones, pensamientos, reacciones y comportamiento vividos en esos días, no deben de diferir de las que hubiera tenido si el diagnóstico hubiera sido mas nefasto. Es entonces cuando uno se pregunta ¿Y para qué viví? Debe ser por eso que entonces escribí un poema: "La vida... para aprender".
La sola idea de poder tener un cuadro terminal, la proximidad de la muerte y a pesar de saber que ésta es una liberación, produce una angustia tal que es enfermante. Es por eso que hoy digo ¡Gracias Dr. Alejandro Ayzaguer por quitarme tres días de angustia! Creo que todo esto me pasó... para que se los cuente. Ahora podré encontrarme tranquilamente con mi hermana.

sábado, 18 de julio de 2009

Y... todavía me acuerdo

Desde mi pueblo natal, en Entre Ríos, me trajeron como pupila al Colegio Guido Spano de Buenos Aires, exclusivo para niñas y señoritas, entonces ubicado en Santa Fe 2653, porque donde nací solo había enseñanza primaria. Como pupila hacía el bachillerato me daban todo servido, me protegían, estaba con chicas de mi edad y lo único que podía hacer era estudiar, que era todo lo que deseaba.
Las aulas de clase, administración, comedor, patios y cancha de baloncesto estaban en planta baja, los dormitorios en el primer piso. Para ir a clase solo tenía que bajar las grandes escaleras de mármol blanco con su descanso intermedio y múltiples escalones por la altura que las casas antiguas tienen en cada piso.
Había un fin de semana largo y entonces mi tía Anita con su hija Nelly fueron a buscarme para pasarlo con ellas. Cuando lle­garon las atendió la vicedirectora, Sra. de Susperregui, quien me llamó para decirme que habían venido por mi pero tendrían que quedarse al acto oficial de la fiesta primero pues yo debía estar presente como abanderada.
-Sí, ya sabía, justo me dirigía allí cuan­do me avisaron que quería verme.
-¿Cómo? Ibas sin los guantes regla­mentarios? Volá a buscarlos para no estar en infracción.
Mas rápido que volando los fui a buscar al dormitorio, sólo los usaba pa­ra éstos eventos a diferencia de las medio pupilas y externas que venían con ellos todos los días acompañando los uniformes azul ma­rino con escudo y logo del colegio en el pecho.
Bajé las escaleras a toda velocidad por temor a llegar tarde, con tal mala suerte que al pasar el descanso pisé muy a la orilla y caí rodando por la escalera para terminar cuan larga era y boca abajo a los pies de la escalera, la vicedirectora, mi tía y mi prima. La vicedirectora me tomó de un brazo para ayudar a incorporarme y mi tía aterrorizada me miró y gritó: ¡Norma! ¿Te caíste?
-No, yo siempre bajo así, respondí. Termina todo con una carcajada general y alguien que dijo: esto es como para publicar en el Reader Digest.
Cumplí con mi misión en el acto y mi tía se enteró que tenía un tobillo recalcado y estaba llena de moretones recién cuando llegamos a su casa de Olivos.

lunes, 6 de julio de 2009

Será el túnel del tiempo?

Yo sé que el cuerpo humano es un tejido complicado que los genes realizan usando el espacio y el tiempo. Los genes que son programas que la vida lleva consigo tienen la información necesaria, en códigos que le son propios para realizar todas y cada una de las funciones que hacen a la vida. Pero también sabemos que todo ser vivo que ha madurado lle­ga naturalmente a una función última llamada muerte que se caracteriza por interrumpir nuestra asimilación de tiempo, ya no incorporamos mas años a nuestro organismo, ya no festejaremos mas cumpleaños y como personas no tendremos futuro por lo cual quedamos suspendidos en el presente. Lo que es más, nuestro cuerpo se desintegrará perdiendo el espacio-tiempo que genes tejieron, nos reduciremos a cenizas o polvo.
Es evidente que esencialmente somos espacio-tiempo acumulado, por lo menos nuestro cuerpo, que es lo que abandonamos al morir.
Aquí quiero contarles una sensación muy extraña que tuve en los años 1976 o 77 en Maracay, Venezuela, del cual fueron testigos varios consultores de OPS/OMS que eran colegas míos del país donde me encon­traba y que estaban con sus cónyuges pues era una fiesta de cumplea­ños de uno de ellos, en cuya casa tuvo lugar el evento.
Llegué a la fiesta, para la cual me habían invitado un rato antes. Su señora era amiga mía y también argentina de manera que a veces nos reuníamos a tomar mate; ni la casa ni los asistentes eran desconocidos para mí. Era una fiesta de esas que generalmente resultan muy placenteras por tratarse de una reunión de gente homogénea, con iguales in­quietudes y problemas. Sin embargo para mí no solo no resultó divertida sino que debo dar gracias a Dios por haber salido con vida.
Tuve, durante la fiesta una sensación? realidad? de muerte cuya emoción fue lo suficientemente impactante como para recordarla mien­tras viva. Les relataré como fue porque creo que como vivencia es extraordinaria.
Fui la última de los invitados que llegó a la fiesta de manera que después de saludar me preguntaron que quería beber y dije: cualquier cosa sin alcohol. El dueño de casa me dijo: no puedes despreciar la be­bida que yo preparo: vení que te sirvo. Y en un vaso alto preparó la bebida que me ofreció. Cuando la probé parecía cicuta. Le dije: Esto es horrible! Qué es? Y respondió: es Cuba libre, es decir Coca-cola con ron. Debe tener mucho ron para vos que no estás acostumbrada, dame que lo rebajo. Volcó un poco del contenido que sustituyó con coca-cola y me dijo: ahora está mas floja, y nos reunimos con el resto de la gente en el living. Para no parecer mal educada llegué a tomar medio vaso y me levanté con disimulo para ir a conversar con dos amigas que es­taban charlando en la cocina, fui hasta allí y arrojé el resto del contenido del vaso en la pileta. Tuve mala suerte, las chicas me vieron y me preguntaron ¿Por qué la tiras?
-Porque es veneno, si lo dejo aban­donado y un chico lo bebe, muere.Este gusto no tienen nada que ver con un cuba libre, que ya lo conozco. Y con esa explicación volví al living y me senté cómodamente en un sillón con dos brazos porque es­taba como mareada y la boca me había quedado reseca y con un gusto tan amargo que impresionaba. De repente oigo que dicen: recostala en el sofá grande, que se cae; y me extendieron cual larga soy en el sillón doble que tenía enfrente. En ese momento, que debo de haber teni­do los ojos cerrados veía un túnel negro, larguísimo, con una pequeña luz muy brillante, allá en el fondo y después, como si alguien hubiera dado una orden dejé de sentir mi traslación en el túnel, manteniéndome sus­pendida en el mismo y entendí una orden: Todavía no! Un pequeño silen­cio y la respuesta: no cumplió la misión. Luego me encontré sentada en el sillón desde donde me habían sacado, observando mi cuerpo yerto extendido sobre el sillón de enfrente y mirando el alboroto que se armó y escuchando todo lo que decían. Uno de mis compañeros gritó ¡Urgente! Un médico! y otro que estaba tomando el pulso contestó: La empresa fúnebre dirás! Está muerta, no respira ni tiene pulso.
Yo escuchaba y veía todo desde el sillón de enfrente con una indiferencia tal que me hace suponer que la personalidad sin cuerpo carece de sentimientos. La dueña de casa volvió a la cocina para des­cargar su llanto desesperado que se oía desde el living y yo, de re­pente me sentí consciente dentro de mi cuerpo al cual sentía como extraño y no podía mover. Oí que gritaban ¡Sácale la faja para que pueda respirar! yo no usaba faja, solo calzón, corpino y una bata guajira de fiesta, larga hasta los tobillos como se usaba en Venezuela.
Veía (tenía los ojos cerrados) y sentía con la consciencia en mi cabeza como me había hinchado; había hecho un íleo paralítico y mi ab­domen era una pelota gigante inflada, tampoco me podía mover. Repenti­namente sentí como si algo tenue se hubiera extendido por todo mi organismo y recuperé la movilidad y pude gritar ¡Quiero ir al baño! Ante el asombro de todos, una amiga me hizo incorporar y prácticamente me arrastró hasta el lavatorio pues yo no tenía fuerzas ni para man­tenerme en pie sola. Allí empecé a vomitar y vomitar, no sé de donde podía salir tanto material y con qué furor, eran vómitos a chorros. Sentía como si el cuerpo fuera una masa pesadísima y necesitaba per­der peso. Cuando terminé de vomitar dije: espérame afuera que necesito seguir evacuando por la terminal de los intestinos. Nunca eliminé tan­to material en cualquiera de sus tres estados, solos y combinados: so­lidos, líquidos y gaseosos. Por razones reales y/o psicológicas me sen­tí mucho mas liviana y me ofrecieron pasar a un dormitorio que usé, pues quedé de cama.
Recién después de dos días pude volver a casa, es lo que tardé para sentir mi cuerpo armónico capaz de sostenerme. El decaimiento me duró varios días y pude continuar mi vida normalmente hasta hoy, que se los cuento, casi veinte años después.
¿Qué era ese hueco largo con una luz pequeña en su terminal por el cual transité cuando dijeron que estaba muerta? Habrá sido el túnel del tiempo?

jueves, 2 de julio de 2009

El arte en los adultos mayores

El arte es una actividad humana específica: la habilidad con la cual se hace algo recurriendo a ciertas facultades sensoriales, estéticas e intelectuales.
Aquellos que estamos gozando de la vida como adultos mayores nos debemos de sentir orgullosos de haber tenido la habilidad necesaria para conservar nuestras vidas desde el momento en que dejando de ser niños nos consideraron responsables de nuestra autodeterminación.
"Saber vivir es un arte y aprenderlo una virtud" dice uno de mis poemas surgido bajo inspiración poética por lo cual lo tomo como verdad captada de un mas allá que nos supera. Los poetas somos a la sociedad lo que los profetas a su credo. Quienes tenemos el don de la poesía recibimos música en pa­labras que provienen de un misterio que hace uso de dos de sus componentes: inspiración e idioma. Un enamorado de la expresión poética que carece del don puede reemplazar la inspiración por el deseo de expresar sus propios sentimientos, ideas o pareceres y producir belleza en su propio idioma que no trae­rán mensajes del más allá pero sí expresiones vitales del ser humano y sabemos que la misma vida es también un misterio. A veces se nos hace difícil distinguir a un poeta agraciado de uno esforzado y éste último es indispensable para traducir poesías de los agraciados ya que la poesía es música en el idioma original en que fue escrita pero traducida sobre todo literalmente sólo resulta una prosa quebrada que poco o nada tiene que ver con la verdadera música en palabras, a menos que un poeta esforzado logre componerla traduciéndola.
Hace pocos días, mi tía Matilde, cumplió cien años. Hace tiempo que vive en una residencia para gente mayor por la simple razón que allí está muy bien cuidada y acompañada y con sus pares comparte juegos de salón, charlas, etc. Llevamos una torta de cumpleaños hecha por mi propia prima y nos quedamos un rato a compartir la tarde para asegurarnos que mi tía consentía en almorzar el domingo siguiente con todos los familiares que deseaban homenajearla, la mayor parte de los cuales vienen desde lejos. Ella encantada dijo sí, quiero verlos y le prometimos la reunión. Le dije: tía vas a tener que decirnos qué hiciste para llegar a esta edad tan bien y tan lúcida.
Me miró y me dijo: ¡Nada! Soy una mujer modelo viejo pero cero kilómetro, bien conservada, tengo paz espiritual, nunca le he hecho mal a nadie, ni miento, llevo una buena vida higiénica y me alimento bien. Le regalé un libro: leyó la dedicatoria sin anteojos; le pedí que me la leyera en voz alta para saber si me entendía la letra y la leyó perfectamente. Tía, hace años usabas anteojos y ahora no. Hace unos años me operaron de cataratas y desde entonces no los preciso. Al domingo siguiente pude comprobar que cono­ció a toda la parentela incluyendo sobrinos tataranietos a los que nunca vio pero sabía de su existencia y posiblemente había visto en fotografías. Nos quedamos sorprendidos ¿Así que te operaron de cataratas? Sí. Y sabes? Es una tontería, con una extracción de muelas se sufre mucho más. Sacando cataratas no hay derrame de sangre, no queda herida visi­ble, no hay dolor y encima te devuelven la vista.
-Te sientes bien tía?
-¿No dijiste que los años te dan kilates? Pues a mí también! Así como a todos aquellos que al respetar la vida po­nen todo lo que está a su alcance para embellecerla.
Me pareció un buen ejemplo para comentar y un homenaje personal a alguien que me ilusiona con prolongar la longevidad. Persona que actuó en el teatro de la vida, no necesariamente en un escenario elegi­do o agradable, por el contrario muchas veces en lugares hostiles, en medio de epidemias y muertes, pero salieron incólumes, como protegidos por el destino, quizás enarbolando ese poder inmensurable que llamamos suerte o quizás cumpliendo misiones para las que fuimos creados aunque no tengamos conciencia de ello.
Como quiera que sea, si la vida es para aprender, deben ser los mas longevos los que reúnen las vivencias, experiencias y observacio­nes que prodigan conocimientos, por lo tanto, los mas sabios, aunque algunos hayan sabido aprovechar mas el tiempo que otros y la naturale­za les haya prodigado mas inteligencia para sacar moralejas, mas memo­ria para grabarlas y mas facilidad expresiva para trasmitirla. En la lucha por la conservación de la vida hemos usado nuestra capacidad para hacerlo y lo hemos logrado, quiere decir, que cada uno de nosotros es un artista de su propia vida. Único, como todo ser humano y a la vez cul­tivador de su estilo personal traducido en sus múltiples manifestacio­nes en el medio ambiente, en la sociedad a la cual pertenece y en sí mis­mo: en su forma de presentarse, vestirse, peinarse, expresarse, etc. Esto úl­timo incluye su habilidad natural o adquirida para usar música, letras, pinturas, diseños o crear en cada una de las manifestaciones artísticas.
Transmitamos a quienes nos siguen en la lucha por la existencia todo aquello que nos facilitó el camino y mejoró nuestra calidad de vida. El enseñar lo aprendido no es ni mas ni menos que un deber moral para retribuir lo que hemos recibido.
¡Adelante veteranos! Graduados de maestros de la vida en la universidad natural del mundo en el que nos tocó desempeñarnos, artistas virtuosos del arte de vivir!

PD: El 29 de julio de este año 2009, mi tía Matilde cumpliría 106 años. Pero nos dejó a fines del 2008. Esto es un homenaje a su memoria.

martes, 23 de junio de 2009

Le llamaban Botafiera

Hay relatos que se transmiten de generación en generación y forman parte del acervo cultural de nuestros pueblos. Ellos nos dan a conocer la personalidad de gente que como nosotros habitó esas regiones y las vivencias y experiencias pasadas en esos parajes en épocas de movilización por tracción a sangre, de gente con gran sentido del honor y la justicia, donde la palabra era documento. La vida era muy dura especialmente para la gente de campo que caminaba por pajonales espinosos, llenos de cardo y espinillos, por lo cual era común que la gente adinerada anduviera con botas en vez de alpargatas.
El personaje que nos ocupa era un hombre pintoresco, estanciero, recio y decidido a dar la vida por sus ideales. Calzaba botas de cue­ro de potro con espuelas de plata que se las hacía uno de los famo­sos plateros de Gualeguaychú que había sido tío de un primo de mí ma­dre que también vivía allí, en esa ciudad, aunque este último era pro­fesor y regente de una escuela secundaria.
Mi personaje, el de las botas de potro, tenía su estancia en Pehuajó Sud, también en Entre Ríos. Cada vez que voy desde mi pueblo natal hasta la ciudad de Gualeguaychú pasando por la capillita que está a orillas del arroyo Pehuajó, me acuerdo de este hombre al que jamás vi ni conocí sino a través de las narraciones de mis mayores. Sus botas de potro, resistentes y con espuelas eran tan útiles como anties­téticas por lo cual apodaron a quien las usaba con el mote de "Bo­tafiera", porque en mi zona, los gauchos a lo feo le decían fiero, con su femenino, fiera, y las botas eran buenas pero feas.
Botafiera era un hombre generoso, estanciero recio, de buena fa­milia y deseoso de conocer todo lo nuevo que podía hacer progresar la región o la cultura de él o sus conciudadanos. Por eso un día de­cidió ir al teatro de Gualeguaychú a ver la representación de "Faus­to" realizada por una compañía argentina, que hacía giras por el in­terior del país. Gualeguaychú entonces ya tenía el edificio que fun­ciona como cine y/o teatro que hasta nuestros días es orgullo de la ciudad por su belleza y acústica. Botafiera había reservado su palco para ver la obra, lo mas cerca posible del escenario y no faltó al estreno de la misma.
Durante la presentación de Fausto, Botafiera seguía atentamente la representación, se posesionó de tal forma de lo que estaba viendo que para él era una realidad y no ficción. Cuando el diablo apareció en escena, envuelto en su capa y blandiendo un tremendo sable para increpar al doctor, un tremendo bulto, como si fuera un aerolito caído del cielo apareció en el escenario. El bulto resultó ser un hombre, que al aterrizar en la tarima con sus botas de potro, hizo temblar al escenario y también a los expectadores por el susto. El inespera­do actor, sacando su facón, enfrentó al diablo y le dijo:
-"Yo no voy a permitir que Ud. trate así al doctor ni a ninguna persona de por aquí! Sabe?
El pobre actor que hacía de diablo, huyó despavorido por la misma puerta usada para entrar, por temor a que lo maten.
Los expectadores que enseguida se dieron cuenta que el héroe defensor era Botafiera que de un salto desde el palco irrumpió en el escenario, aplaudieron y rieron a mas no poder. El telón cayó, se dio por terminada la función y este debut fue la mejor propaganda que tuvo la compañía teatral para llenar la sala en funciones pos­teriores.

viernes, 12 de junio de 2009

Por falta de kindergarten?

Me encontraba escribiendo "Mis cuentos... que son anécdotas" cuando tocaron el timbre. Era uno de mis hermanos que llegaba por asunto de negocios a Bs. Aires y de paso iba a pasar el fin de semana conmigo. Cuando le comenté lo que estaba haciendo exclamó:
- ¡Te acordas cuando boleaste a un perro! A eso ¿También lo vas a contar?
-Y por qué no, le dije, si son recuerdos de mi infancia.
Y pensé que sería bueno escribirlo y hoy empecé así: Yo tendría cuatro o cinco años pues todavía no iba a la escuela primaria que en aquel entonces comenzábamos a los seis años. El jardín de infantes no se conocía en mi pueblo ni en muchas otras ciudades en aquella época. Los niños jugábamos con nuestros hermanos y vecinos del barrio a las escondidas, piedra libre, pallana con sus hoyos, puentes, cambiaditas, a la rayuela, a las bolillas o cuando nos mandaban adentro al ludo, ta-te-tí, dados o damas. Cuando llovía jugábamos con mis tías a las cartas: al burro, al culo sucio, al desconfío o al pinche. Cuan­do mi padre nos reunía para entretenernos era para enseñarnos a su­mar y calcular. Con él jugábamos a la escoba, al truco y al tute con codo con los naipes españoles y al pocker con los ingleses. Yo no sa­bía ni lo que era un número quince pero sabía que con un caballo y un seis o un rey y un cinco podía levantar una baza. A través de las figuras nos daban los valores asignados y nos decían: aquí la sota es ocho, el caballo 9 y el rey 10, independientemente de lo que tengan escrito. Cuando eramos muchos jugábamos a la lotería.
Pero claro, no siempre llovía y cuando no habían nacido mis dos hermanos menores, los cuatro mayores eramos tres varones y yo. A ellos les gustaba jugar a la guerra con soldaditos, a los indios, a los aros que hacían rodar con un alambre doblado en la punta, o con zancos, se­gún las épocas.
En el tiempo que les relato tenían el berretín de jugar a los indios. Hacían sus hondas o gomeras, sus arcos, sus flechas y sus bolea­doras. Y en realidad aunque quería jugar con ellos solo me lo permitían cuando estaban solos. Si llegaban otros chicos del barrio a mí me echa­ban y me decían:
-Ud se va a casa, no juega.
Y generalmente me limitaba, a observar a mis hermanos cuando jugaban con los otros.
Pero yo no quería ser menos. Ya sabía como hacer todo y donde encontrar los elementos necesarios para hacer las cosas. Un día tomé piola de pescar con la cual hice una trenza larga, de mas de un metro y le até en cada extremo una taba. Las tabas eran huesos de las patas de los animales, los astrágalos, que se usaban para jugar a la taba y que mis hermanos habían traído en cantidad de la carnicería vecina. En fin, construí una boleadora y me dispuse a probarla y también a probar mi puntería. Busqué a donde apuntar y por la distancia y ubi­cación me venía muy bien una canilla que había en el patio, tenía un caño alto y recto que se elevaba como un metro desde el suelo.
Comencé a rebolear mis boleadoras y cuando las iba a lanzar vi un perro que se metió en el patio pero no me quedó mas remedio que arrojarlas porque el impulso que habían tomado era superior a mis fuerzas. Tuve puntería pues las boleadoras se enroscaron en el caño vertical, pero envolvió contra la canilla al perro con sus patas tra­seras en paralelo al caño en forma tal que quedó atrapado. Yo no pude gozar de mi buena puntería. La arruinó el perro que empezó a aullar de tal manera que me desesperó y asustó. No me animaba a auxiliar al perro con su boca abierta y grandes colmillos que gemía, aullaba y ladraba cada vez mas. Empecé a gritar:
- ¡Papá! ¡Papá!
Enseguida se llenó de gente, toda mi familia, los que estaban en la casa y el negocio, entre ellos el dueño del perro, fueron atraídos por mis gritos y los del animal.
Cuando llegó mi padre y vio la situación dijo:
- ¡Pobre perro! ¡Decime cual de tus hermanos fue!
- Fui yo, papá!
-¿A quién estás protegiendo? ¡Decime quién fue!
El dueño del perro corrió a liberar a su animal que salió dis­parando y los curiosos desaparecieron. Mis familiares querían saber quien fue. Yo lloraba desesperada diciendo que no le tiré al perro sino al caño de la canilla. La muchacha que trabajaba en casa dijo haberme visto trenzando las piolas y mis hermanos estaban tan incrédulos como mi padre.
Mi madre dijo:
- Debe haber sido ella nomás, como dice, si los otros chicos no estaban acá.
En mi desesperación le tironeaba la manga del pantalón a papá diciendole que yo sola hice y tiré las boleadoras ¡Todos reían a car­cajadas! Hasta mi padre que era tan serio cuando hacíamos travesuras. Por fin,cuando se dio cuenta que era cierto, me alzó para que dejara de llorar, me sonó la nariz y me secó la cara con su pañuelo y dijo:
- ¡Mira la chiquitita! Pero vos no tenes la culpa. Fue el perro que confundió el caño de la canilla con la parte de atrás de un árbol. Y mirando a mi madre dijo:
- Viste, eso pasa porque aquí no hay kindergarten. Vos qué estabas haciendo?
- Yo le estaba bordando un vestidito a la nena
- ¡Mira qué nena! Boleando perros, parece un marimacho.
Mi tia Orfilia que estaba presente dijo:le voy a enseñar a tejer y mirándome amenazó: si no aprendés te voy a llamar Juan Ramón La Cruz González, en vez de Norma Mettler.
Bueno, dijo mi padre, encima debo agradecer que no le pasó nada. Me llevo las boleadoras de recuerdo. Vos no usás más estas cosas. Des­de ahora en mas aprenderás a bordar y tejer y mirando a mi madre y mi tía dijo: y tengan cuidado con las agujas. Es muy chiquita, a ver si se ensarta una aguja de tejer todavía.

viernes, 5 de junio de 2009

Sí... daba de comer al gato

Pasó hace años, en el partido de San Isidro, Pcia. de Buenos Aires. Se­guía mis pasos acostumbrados para tomar el colectivo 60, desde mi casa en Martí­nez hasta la Avenida Santa Fe. De pronto quedé estátita, casi tropiezo con una mujer que muy apresurada salía hacia la vereda de su casa. La mujer, que casi me atrepella, como gesto de disculpa sonríe y me dice: estoy por dar de comer al gato. Al oirla pensé, entendí mal o esta mujer no está en sus cabales. LLevaba un mantel de cuadros todo abollado y apretujado en sus manos, como si termina­ra de levantar la mesa de desayuno y miraba hacia la ventana de su casa que estaba abierta. Seguí unos pasos y luego me di vuelta pensando que quizás esa mujer me conocía y yo no me había dado cuenta o que había dicho otra cosa y oí mal. La interrogué: -Perdón, qué dijo?
-Que le voy a dar de comer al gato: mire.
Sacudió el mantel llenando la vereda de migas que de inmediato se cubrieron de pajaritos que poblaban los naranjos de esta calle de mi ciudad. La algarabía de los pajaritos que picoteaban alimentándose me llenó de placer, interrumpido por algo que como bala saltó de la ventana abierta y de un zar­pazo agarró un gorrión y se metió nuevamente en la casa. Era un gato gris in­menso. Me quedé estupefacta.
-Vio? Ya está acostumbrado, todos los días hago lo mismo, así se ali­menta mi gato.
-Pobres pajaritos, dije. Los engaña.
-No, solo uno sale engañado y siempre es un gorrión. Además el gato se regocija, la naturaleza es así, qué le vamos a hacer.
A mí me dolió el alma, pobre pajarito! Y, me quedé pensando en la diferencia de sentimientos frente al mismo hecho. La mujer estaba contenta pues su gato estaba feliz. Acababa de tener su trofeo, ella lo había alimentado. Además se entretuvo mirando los pajaritos, con cara feliz, consciente solo de haberles hecho un favor. A ellos también los alimentaba. El destino del paja­rito atrapado la tenía sin cuidado, era sólo un gorrión.
Pensé: yo sé, señora vecina de mi barrio, que la vida es así, pero por algo que no podría explicar, no me animaría a engañar a sabiendas ni a un sim­ple gorrión ¿Será que hay diferencias en nuestras personalidades, así como di­ferencias entre los valores que Ud asigna a los pajaritos... Sí, era un simple gorrión! Pero los gorriones también deben sentir dolor y también tienen nidos con pichones a cuidar. Razonadamente quizás Ud tenga razón; los pájaros están condenados a morir desde que nacen, es un proceso natural que el gato solo aceleró y lo mató tan rápido que el pajarito posiblemente ni llegó a tener conciencia de lo que pasaba. Es también cierto que los felinos se alimentan así en la naturaleza. Pero debo de confesarle señora que Ud hirió mis senti­mientos, no solo porque sentí que con premeditación engañaba a un pajarito, sino porque sus manifestaciones eran de estar haciendo una gracia y quería que yo la compartiera. Y para mí eso no fue una gracia, me hirió en el alma Sra. Solo debo agradecerle que me haya dado material para este cuento, pero si sigue haciéndolo ¡Hágalo en el fondo de su casa, no en la vereda, no es virtud para exhibir o correr riesgos de atropellar gente con su ímpetu, así, como pasó conmigo. De cualquier forma, gracias por haberme querido complacer. Esto último fue lo único que me atreví a decir.

sábado, 30 de mayo de 2009

El OVNI de Bariloche

Eran las 13 hs del día 4-8-95 y me encontraba observando el pro­grama de canal 9 de Bs As, "Almorzando con Mirtha Legrand" que se presentaba de Lunes a Viernes. Esa vez estaban como invitados, el pro­tagonista del avistamiento de un Objeto Volador No Identificado (OVNI), comandante Jorge Polanco. Era un hombre de mediana edad con su uniforme y corbata negra, camisa celeste un poco mas clara que sus ojos y con una expresión en su rostro, que no me cabe la menor duda que al informar decía la verdad. En sus 25 años de experiencias como piloto de aviación era la primera vez que se encontraba frente a este fenómeno desconocido para él pero no para otros aviadores que sabe­mos que han tenido vivencias semejantes en todo el mundo y desde ha­ce muchísimos años.
Otro invitado, el comandante Domingo Gaitán, de gendarmería, con su uniforme verde grisáceo, ojos marrones y corbata mas clara, beige, que en otro avión vio lo mismo que Polanco, ayudaba a revivir los hechos.
También fueron invitados un matrimonio que vive a 17 Km de la ciudad de Bariloche y fueron testigos oculares del hecho, visto desde otro ángulo y situación, los Cabral (Berta y Silverio). Ella es ama de su casa y él un formoseño ex-policía que vive desde hace muchos años en esa zona.
Completaba la mesa el Dr Antonio Las Heras, investigador sobre OVNI'S, contento porque sabía que este programa que tiene millones de expectadores haría mas creíble el tema que se presentaba: un OVNI avis­tado en nuestro país. Porque aunque parezca mentira hay gente que todavía no cree que existan. Mirtha, con una excelente conducción, cosa que le es habitual, trató de sonsacar cuanta información pudo.
Yo les voy a contar lo que me acuerdo de esta narración y agrega­ré lo que sepa de otras oportunidades para que no tengan una ignoran­cia supina, que es la que procede de negligencia en aprender lo que puede y debe saberse.
De lo que pasó en Bariloche se dedujo:
1- Nadie se asustó pero todos se sorprendieron,
2- El objeto fue visualizado por todos los in­formantes pero no captado por el radar del aeropuerto,
3- Fue percibido tanto desde tierra como desde los aviones en vuelo y aconteció como sigue:
Era el 31-7-95 cuando a eso de las 20 hs Bariloche se quedó sin luz. Los esposos Cabral van al mercado y al salir ven en el cielo algo muy luminoso, color naranja intenso, con rayos que se proyectaban solo hacia abajo. Por los costados del centro radiante, la luz era ver­dosa. Era noche de estrellas con luna que iluminaba poco y algunas nubes. En ese cielo volando a 31.000 pies el piloto vio cómo Bariloche se quedó sin luz y cómo, poco después, pero no simultáneamente, quedaba sin luz el aeropuerto que estaba iluminado con equipo electrógeno propio. Esto le impidió aterrizar por lo cual hizo un escape. Tenían que aterrizar entre las 20 y 20.30 hs con un Boing 727 de 88 tonela­das de peso, de mas de 50 metros de largo, con 102 personas a bordo. El comandante Polanco, con otros tres tripulantes observan un plato invertido luminoso a la derecha del avión. La torre del aeropuerto ma­nifestaba no tener conocimiento por instrumentos pero estar avistan­do una luz a 40 ó 50 metros del avión. Se veía la forma definida de plato sopero invertido pero la luz tan intensa impedía ver lo que había en la parte superior o visualizar algo en su interior.
El OVNI, completamente silencioso, poseía una velocidad superior a la que pueden alcanzar nuestras naves y además ascendió en ángulo recto, de 90°cosa que no logra hacer la tecnología a nuestro alcance hasta el día de hoy. El plato fue avistado en otros puntos del sur ar­gentino por habitantes de esa región de acuerdo a los llamados tele­fónicos que recibió el programa.
El mayor Oviedo a cargo del aeropuerto, muy excitado, ni bien des­cendieron los pasajeros fue a hablar con Polenco y los tripulantes, no cabían dudas de que habían visto lo mismo.
Yo me puse a pensar y recordé que en el "Metropolitan Museum" de Nueva York, USA, que es una colección completa de objetos ilustrativos de la historia y el arte desde sus comienzos hasta lo actual, vi en una de mis visitas, una cápsula de una nave espacial con su tripulante dentro, un humanoide de talla pequeña, como momificado,que había sido encontrado años anteriores a la exposición y no estoy hablando de ahora sino de la década del 60, y esa era una nave espacial tripulada con un ser diferente a las tres razas que poblamos el planeta tierra.
También recuerdo de esa década, que el Dr Escardó, nos contó que había ido a la Rca Oriental del Uruguay, en donde en un establecimien­to, "La Aurora", aterrizaban platos voladores. Mi hermano mayor años después me comentó lo mismo: le pedí que me llevara y fuimos. Los de la NASA ya habían estado y hasta dejado una placa de recuerdo. Las áreas de pastos quemados, bien demarcadas, que quedaban al despegar las naves, árboles partidos y otras observaciones y relatos de los cuidadores de la finca, no dejaban lugar a dudas en cuanto a la veracidad de los hechos. Incluso se nos paró el motor del vehículo y no pudimos avanzar a la hora que es sabido había fenómenos físicos que impedían la cir­culación, hecho que acaecía al anochecer. Menos mal que andábamos en casa rodante de manera que al día siguiente todo se normalizó y pu­dimos llegar a "La Aurora" recorriendo uno o dos Km que nos faltaba para llegar.
En otra oportunidad guardé en casa un pedazo de tierra modifica­da, mas negra y compacta, casi piedra; sacada del lugar de aterrizaje de un plato volador en Entre ríos. Claro que a esto me lo dio de recuer­do un señor que en Gualeguaychú se convirtió en seguidor de todos estos hechos. Me dijo que el terrón corresponde al lugar del aterriza­je de un OVNI sobre tres patitas que asientan sobre el terreno y la compactación de tierra tiene lugar al despegar el vuelo pues lanzan tanta presión que queman los pastos y comprimen la tierra en la cir­cunferencia correspondiente al área del plato. Ya ha habido varios ate­rrizajes en E. Ríos. El primero que recuerdo fue en Palavecino, en don­de el chacarero que estaba en el campo no sólo vio la nave sino que le robaron un animal de cada especie, un pavo, una gallina, un cerdo. No tenía razones para mentir.
Hace no muchos años, a mediados o finales del 80, mientras jugaba a la canasta con cinco familiares en mi casa del Gran Buenos Aires, recuerdo que estaban informando por los medios de comunicación que los aviones no podían aterrizar en el aeroparque de la ciudad porque habría una flotilla de platos voladores sobrevolando la pista. Yo insistía en que quería ir a verlos y los que estaban jugando me decían que quería interrumpir porque iba perdiendo. Les decía que escucharan y/o vieran lo que decían por televisión, que estaba encendida y yo observaba, y no hacían caso, estaban sordos para ese tema. Después salió en los diarios, pero el pueblo olvidó. Cada vez que hablan sobre el te­ma parece una novedad.
Cuando algo pasa, existen razones, aunque a veces las ignoremos, ¿Será que el ser humano siente esa perturbación angustiosa del ánimo por peligro real o imaginario, llamado miedo, y se defiende del mismo no grabando en memoria a la información que lo provoca? Además pienso que ese miedo es cerval, es decir grande y excesivo, en los organismos de defensa nacionales de todo el mundo y esa debe ser la razón por la cual no estamos mas informados como alumnos de escuelas y colegios.
Estamos ante un fenómeno que no se informa porque también lo desconocen quienes nos enseñan. Yo no sé si las naves son extra o intra terrestres. Todo parece indicar que tienen pista de aterrizaje en el Uritorco (Córdoba), en La Aurora (R del Uruguay). Que también hay fe­nómenos raros en el triángulo de las Bermudas del Caribe y quien sabe en cuantos lugares mas. También sabemos que hay mucha gente abocada a recopilar datos y documentación fehaciente sobre los hechos, que a veces publican libros y otras aparecen por televisión. Yo recuerdo a Favio Serpa hablando sobre el particular. Con todo esto que les cuento quiero decirles que el tema es fascinante y hasta existe la posibili­dad de que estas naves o algunas de ellas sean producto de alguna organización de nuestro planeta que ha descubierto nuevas tecnologías cuyo secreto se guardan. Pero si nosotros, los terráqueos ya hace años llegamos a la luna y actualmente estamos con satélites y estaciones espaciales realizando estudios de Marte y otros planetas ¿Por qué tenemos que pensar que somos los únicos seres inteligentes del universo?
¡Ah! Me olvidé de contarles lo que Le pasó al Sr Cabral la no­che que vio el OVNI. No pudo dormir porque la imagen del OVNI le quedó dentro de la cabeza ¡yo lo comprendo! A mí una vez me pasó algo pa­recido, hace pocos años, aunque yo desgraciadamente nunca vi un OVNI. Fue en una ocasión en que había conseguido un juego para mi computa­dora, el digger, que hasta hoy practico para ejercitar mi función cere­bral. Resulta que yo conseguí un disquette con el juego, pero no hubo quien me lo pudiera enseñar y no tenía las reglas del mismo. Entonces me esforcé por entenderlo por mí misma y practicaba viendo cuando me daba puntos, que eran esas bananas que aparecían de donde salían los diggers y cuando percibí que eran premios quise encontrar las claves del juego que otorgaba los mismos. Así, sin parar, practicando, estuve todo un día y hasta las cinco de la mañana del siguiente. Cuando quise dormir no pude aún con los ojos cerrados los diggers seguían corriendo en mi mente como si la pantalla del monitor se hubiera trasladado a mi cerebro. Me asusté porque creí que me iba a enloquecer, pero eso pasó y nunca mas llegué a propasarme en el uso de la computadora. Pienso que cuando una luz, como la del OVNI, es demasiado potente, o sin ser tan potente, uno se expone demasiado tiempo, como en la computadora, el cerebro en vez de archivar las imágenes en memoria, las deja dando vueltas en el circuito cerebral.
Este es el relato que les querría contar, como ven mi experiencia es escasa ¡Nunca vi un OVNI!, ¡Pero saben qué ganas que tengo de verlo! Pero no se palpan, ni se gustan, ni se oyen, ni se huelen. Hay una sola forma de percibirlos: verlos, observar el cielo, y yo soy tan casera que lo único que veo es el cielo raso. Las imágenes que he visto son tele­visivas, fotos y experiencias captadas por otros y eso me basta para saber que es cierto pues tengo conciencia de los límites de nuestros conocimientos, y sé que existen muchas, muchísimas cosas que escapan a mi saber y entender.

sábado, 23 de mayo de 2009

Y... llegaba a mi funeral

Corría el año 1971, estaba en la Universidad de Yale cuando vi un aviso de la Sociedad para Patología de Invertebrados del país donde me encontraba, comunicando el III Coloquio Internacional sobre cultivo de tejidos de Invertebrados, que se realizaría en Smolo­nice, Checoslovaquia. El aviso era una invitación para los científicos que estuvieran usando cultivo de tejidos de invertebrados en sus expe­rimentos y estuvieran dispuestos a presentar los resultados obtenidos en esa reunión. Existía la posibilidad de que esa organización cientí­fica corriera con los costos del viaje pues querían estar representa­dos. Me gustó la idea sobre todo por la oportunidad de conocer esa re­gión que estaba prácticamente vedada al turismo, pues se encontraba de­trás de la denominada "cortina de hierro". Escribí mandando mis datos y el trabajo que tenía sobre el particular.
Nunca pensé que un experimento que era prácticamente rutina me die­ra tantas emociones en la vida. En realidad estaba trabajando desde ha­cía años con el agente causal de Fiebre Hemorrágica Argentina (Mal de los rastrojos), en el centro internacional de referencia para arbovirus. Hacía años que sabíamos que Junín no era un arbovirus, es decir un virus que cumple un ciclo biológico en un artrópodo, donde se multiplica, que en la mayor parte de los casos eran mosquitos o garrapatas. Cuando un virus era recibido en este centro, uno de los caminos que seguía, además de su estudio antigénico, era saber si multiplicaba en mosquitos, para lo cual había técnicas para inocular estos artrópodos y saber cual es­pecie era capaz de multiplicarlo. No es fácil inocular mosquitos, además de necesitarse instalaciones especiales y gente muy bien entrenada. Si bien tuve que aprender todas estas técnicas como becaria, me sentí muy contenta cuando un colega hindú comunicó que había conseguido, a partir de mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, líneas celulares para cultivos que se manejaban de forma similar o Hela o Vero o cual­quier otra de origen animal y lo más interesante de todo es que esta­ban siendo probadas en varios laboratorios y hasta ese entonces había una correlación absoluta entre la multiplicación del virus en el artró­podo y en la línea celular derivada de esa especie.
Sonia, una médica suiza jefe del laboratorio de cultivo de tejidos, cuando recibió las células me lo comentó y le pregunté si podía probar Junín en estos cultivos y con mucho gusto decidimos hacer el experimento. El resultado fue el esperado, es decir no hubo multiplicación de Junín en ninguna de las dos líneas celulares mientras que propagó perfectamente el control realizado con un arbovirus de mosquito. Mi misión en el Coloquio sería presentar estos resultados.
La Asociación contestó nombrándome delegada al mismo y una agen­cia de turismo se encargó de los trámites oficiales. En aquél entonces en los países detrás de la cortina, era necesario decir cuántos días pensaba quedarse uno en el país y debía pagar de antemano al gobierno por toda la estadía planeada para lo cual tenían una tarifa diaria, creo que eran quince o veinte dólares por día. Además había que salir por el mismo aeropuerto por donde se entraba pues retenían el pasaporte al llegar.
Salí de New Haven al aeropuerto Kennedy de New York, y desde allí
volamos a Europa haciendo escalas hasta llegar a Amsterdam, la capital de Holanda, donde debía cambiar el avión para ir a Praga. Fue en este vue­lo en donde a mitad de camino explotó un motor del avión; el estruendo fue tremendo y creíamos que nos íbamos a caer. Cuando logramos sobreponer­nos un poco, habló la azafata pidiendo tranquilidad y diciendo que había­mos tenido un desperfecto y no nos darían permiso de aterrizaje en Pra­ga por las condiciones en que estábamos, porque además del estallido del motor se había dañado el tren de aterrizaje. Debíamos de volver a Amsterdam en donde con un poco de suerte a lo mejor lográbamos llegar a des­tino y si lo hacíamos tendríamos problemas con el aterrizaje. La gente que al principio gritó descontrolada, logró reaccionar y con sus cinturones asegurados quedaron en sus asientos. Sólo una mujer cincuentona aparentemente histérica seguía gritando de manera tal que nos ponía nerviosos a todos; la pobre azafata ya no sabía qué hacer. Finalmente lle­gamos a Praga y empezamos a aterrizar con sacudones muy violentos. El avión parecía un caballo galopando sobre la pista, quedamos medio aton­tados. Para colmo cubrieron todo el avión con una espuma blanca que arro­jaban tanques de bomberos. El sonido de las ambulancias era aterrador. Yo ya no sabía si todo era realidad o estaba sufriendo una pesadilla. Tuve la sensación de estar enterrada viva dentro del avión, y era realidad, pero lo que estaba tapizando el avión no era tierra sino un compues­to químico blanco, de lo contrario nos hubiéramos quemado vivos allí mis­mo. Abordaron enseguida hombres de blanco que se llevaron en camilla a la histérica que seguía gritando y al cadáver de un señor que sin hacer escándalo se había muerto en su asiento; posiblemente de un infarto se­gún lo que dijo el comisario de a bordo.
Con la angustia pasada en ese aparato no veíamos la hora de bajar­nos, pero el comandante de la nave habló diciendo: los pasajeros a bordo ya fueron revisados al subir y no se puede contratar nuevamente ese ser­vicio de manera que quedarán a bordo del avión mientras se arregla el desperfecto.
Era cierto, era época de secuestro de aviones y atentados en todo el mundo de manera que la revisación era tan rigurosa que enferme­ras con guantes nos revisaban hasta la ropa interior y el cuerpo antes do embarcarnos. Dijo que tenían que cambiar motor, tren de aterrizaje y computadora y no podíamos bajar del avión y para colmo la azafata agregó: y tampoco salir de sus asientos.
Lo que no nos dijeron es que el arre­glo demoraría hasta el día siguiente. Estuvimos como 24 hs. sentaditos en el avión, nos servían gaseosas y sandwiches a pedido y nos ponían músi­ca. Me levanté para ir al toilette: quería asegurarme de estar viva y con capacidad de despegarme del asiento. Pensé, me hubiera hecho la histéri­ca y hubiera gritado como la otra y me hubiera salvado de este martirio.
Por fin me resigné. Estaba en un país extranjero, no conocía a nadie, ni siquiera el idioma que esa gente habla y después de todo estando den­tro del avión había gente y una compañía responsable para avisar a mis familiares si algo pasaba.
Traté de dormir, pero mis pensamientos no me dejaban; mi memoria me hizo visualizar toda mi vida en instantes y mientras con los ojos cerra­dos seguía pensando sobre mi suerte, llegaría a destino.
Por fin terminaron de arreglar el avión y el comandante anunció: vamos a despegar pero ya no podemos ir a Praga, salimos para Budapest donde todavía hay pasajeros esperando para abordarnos. Yo grité: voy a Checoslovaquia, debo bajar en Bratislava y me respondió: de Budapest va­mos a Bratislava y la dejamos. Era la única pasajera para Bratislava y el avión estaba lleno, un avión grande de pasajeros para vuelos internacionales.
Nos llevaron a Budapest (Hungría), bajaron pasajeros y subieron otros nuevos y desde allí fuimos a Bratislava (Checoslovaquia). Era un aeropuerto chico, bajé solita. Hablaba en inglés al empleado del aeropuer­to pero no me entendía. Me hizo seña con la mano que esperara y se fue. Vino un señor que en inglés me preguntó quien era. Le dije y le mostré mi pasaporte. Me dijo que ese congreso ya había empezado, que la comisión de recepción había estado todo el día de ayer esperándome hasta que se recibió la noticia de que el avión estalló en el aire y no llegué a Praga, me habían considerado víctima del accidente. Le conté lo que había pasado y me dijo: Smolonice es un castillo que está a unos kms.de acá, no tendrá transpor­te para ir. Permítame que la lleve yo mismo pues tendré que dar alqunas explicaciones. Fui yo quien comunicó oficialmente lo del accidente.
El señor, muy atento y puntillosamente vestido, que a pesar de ser checoslovaco hablaba perfectamente el inglés, me hizo subir en una limousine negra, flamante, y me llevó al castillo de Smolonice, lugar del evento.
El señor bajó y me pidió que esperara un momento, luego vino y abrió la portezuela de la limousine para que descendiera. A mi encuentro había venido Sonia que me dijo ¡We are doing your funeral! Norma! Are you alive? Me abrazó y detras de ella empezaron a aparecer científicos que yo ni conocía. Me tocaban, me besaban, me abrazaban mientras se oían las ex­presiones: Thanks to God! I can't believe! Norma, are you? Entonces apare­ció mi maestro, un español naturalizado americano que yo no sabía que es­taría en el Coloquio; estaba pálido y me dijo: explíqueme con detalles lo que pasó. Relaté lo sucedido y me dijo quédese acá ya regresará Sonia.
Sonia vino y me invitó a ir a la habitación que compartiríamos du­rante el evento. El castillo hacía también de hotel y lugar para conferen­cias, seminarios, etc. Era un viejo castillo medieval, reservado para reu­niones científicas. Cuando llegamos a la habitación me dijo: ahora quedate a descansar y dormí hasta mañana ¡Por favor, no salgas!
No me quedó mas remedio que descansar y dormir! Al otro día al despertarme Sonia ya estaba lista esperándome para ir a desayunar. El colo­quio continuaba y ese día nos tocaba presentar el trabajo, que leí sin inconvenientes y todo volvió a la normalidad. Ahora recuerdo que mi maes­tro y Sonia no habían programado ir a ese evento.

lunes, 18 de mayo de 2009

El fantasma de la biblioteca

Ubiquémonos en la parte este de USA, la llamada Nueva Inglate­rra, en donde las mujeres consideradas brujas eran quemadas vivas hasta fines del siglo pasado*; donde lo misterioso aún perdura en museos como la casa de las brujas en Salem, lugar donde en el año 1620 desembarcó el Mayflower con los primeros colonizadores ingle­ses que vinieron a nuestra América con la aspiración de conservar sus principios religiosos. En esa región surgieron dos universidades muy famosas ya ancestrales: la de Harvard en la ciudad de Cambridge, estado de Massachusetts y la de Yale, en New Haven, Connecticut. Yo fui a esta última para completar mi formación. Como médica argentina fui a cursar Salud Pública, especializándome en Epidemiología.
Acostumbraba a usar una de sus hermosas bibliotecas, la de Me­dicina, en donde se podían ver desde incunables hasta las revistas recién publicadas en todos los rubros que incumben a este campo del saber.
El libro consultado en la oportunidad que les cuento era la última clasificación de virus aparecida, en el año que estaba cur­sando una de las asignaturas: Virología. Retiré el libro y me lo lle­vé al Harkness Hall, donde vivía. Anoté lo que me importaba y lo res­tituí cumpliendo con todos los trámites administrativos correspon­dientes.
Pocos días después encontré a uno de mis maestros preparando una conferencia y tenía en sus manos una edición anterior a la que yo había visto. La nueva tenía muchas modificaciones porque ese era un período en que el estudio físico-químico de los virus y la bio­logía molecular avanzaban tanto que las especies de virus se empe­zaban a agrupar en géneros y familias nuevas. Al verlo le comenté que ya había aparecido la nueva edición y que estaba en la biblio­teca. Mi maestro desapareció enseguida y al cabo de un buen rato, mientras me encontraba trabajando en el laboratorio, entró indigna­do y me dijo:
-No hay ninguna edición nueva de este libro en la bi­blioteca de Medicina. Insistí en que Ud. ya lo había visto y por las dudas registraron todos los archivos y dicen que nunca lo recibieron. Piensan que Ud. se debe de haber confundido de biblioteca. ¡Mire, yo ya perdí mucho tiempo y a ese libro lo necesito de manera que ma­ñana cuando llegue lo quiero tener acá!
Yo lo vi tan indignado y para colmo trabajaba en sus labora­torios que no me quedó mas remedio que volver a la biblioteca de Me­dicina porque yo no retiraba libros de otras.
Cuando llegué y pregunté al bibliotecario por ese libro, dijo:
-¡Oh no, otra vez! Ya vino un profesor y me hizo buscar por todo, no existe ni la ficha! Usted dice que lo retiró de acá y luego lo de­volvió? Debe estar confundida. Aquí no existe ni entrada para ese libro. Posiblemente lo haya retirado de la biblioteca de la Escuela de Salud Pública. Si quiere cerciorarse busque en los estantes por especialidades o sobre las mesas de los lectores.
Pasé horas buscando pues la biblioteca es inmensa. Volví des­corazonada a hablar con el bibliotecario y pedirle que me dejara ver las fichas porque yo no estaba confundida. En eso apareció a mi derecha un viejito con una pinta de profesor erudito y bondadoso que me dijo:
-Puedo ayudarla. Yo sé donde está. ¿Podemos pasar por acá?
Miré al bibliotecario y le repetí la pregunta:
-¿Podemos pasar por acá?
Había que levantar la tapa del mostrador que era a la vez la puerta del frente de su pequeño despacho. Me miró con ojos sorpren­didos y dijo
-¡Oh, sí! Y levantó la tapa.
Pasó el viejo profesor que dijo:
-Sígame.
Salió de ese pequeño despacho por la puerta trasera, luego fue por las escaleras al primer subsuelo y se dirigió al segundo subsuelo, en donde extendió la mano hacia un estante, tomó el libro buscado y me lo entregó cuando todavía yo estaba bajando la escalera. Por mirar si el libro era el que yo buscaba lo perdí de vista a este viejo profesor que se movió tan rápido que no lo pude encontrar.
Cuando volví hacia el despacho del bibliotecario mi alegría no tenía límites: en mis manos estaba el libro buscado y en el re­gistro de su primera página la fecha en que lo llevé y la de su retorno.
-Vio! Acá está el libro!, le dije.
El bibliotecario seguía con una cara de extrañeza que daba miedo
-¿De dónde lo sacó?- me dijo
-Del segundo subsuelo, de los estantes que tienen libros de grandes tamaños.
-Lo sacó Ud. o se lo dieron?
-Me lo dio el señor mientras bajaba por las escaleras
-¿Qué señor?
- El que se ofreció a ayudar­me, con el cual me autorizó a pasar por acá.
-Y cómo era?
- Pero si Ud. lo vio tan bien como yo! Lo ando buscando para agradecerle pues desapareció
-¿No sabe si se fue o está en la sala de lectura?
-Irse no se fue porque ésta es la única salida y por acá nadie pa­só; habrá ido a la sala de lectura. Yo no sé porque no he visto a nadie.
Recorrí la sala de lectura, todos los pisos de la biblioteca que a esa hora de la noche tenían muy pocos concurrentes y al no encontrar a mi benefactor volví al hall de entrada, me aseguré nue­vamente con el bibliotecario que el señor no había salido y me que­dé a esperarlo. Infructuosa fue mi espera: cuando se hicieron las doce de la noche decidí retirarme a descansar, aunque contenta pues te­nía el libro que buscaba.
A la mañana siguiente fui temprano al laboratorio, antes de ir a clase que comenzaban a las ocho hs., para poder dejar en el escri­torio de mi maestro el libro solicitado. Grande fue mi sorpresa cuan­do al llegar al laboratorio encontré al bibliotecario en la secre­taría y una de las chicas sale a decirme:
-¡You saw the ghost! He attend on you!
Yo me preguntaba ¿Habré entendido bien? Me dice que vi al fantasma y que él me atendió? Qué fantasma? Qué tenía que ver con todo esto la presencia del bibliotecario en secretaría? Me fui a la clase. Cuando regresé al laboratorio aprovechando uno de los recreos vi que mi maestro ya había llegado. El también me vio, me llamó y me dijo:
-Venga y déme detalles de cómo encontró el libro.
Se los di y pregunté:
-Por qué tantas explicaciones?
-Porque el biblio­tecario vino a disculparse conmigo y a decirme que la ficha del li­bro se había extraviado, que ese libro había sido colocado en estan­tes de un subsuelo en donde se colocan libros que exceden los tamaños regulares y que había sido Ud. quien durante la noche recibió en manos el ejemplar dado por el fantasma de la biblioteca. Ese fantasma ya ha hecho otras apariciones que se repiten desde el siglo pasado.
-Y Ud.qué quiere Dr.? Saber si mis datos coinciden con los que da el bibliotecario?
-No,queremos saber si sus datos coinciden con los conocidos para el fantasma de la biblioteca. El biblioteca­rio no lo vio. Se sorprendió con su pedido "¿Podemos pasar?", estando Ud. sola. Su respuesta y atención a alguien que él no veía y su inmediata aparición con el libro que al preguntarle de dónde lo sacó dijo que el señor que se ofreció a ayudarla se lo dio en manos mien­tras bajaba las escaleras pero que Ud. alcanzó a ver de qué lugar lo sacaba.
-Ud.quiere decir que a mí me atendió un fantasma! Para mí ha sido un viejo profesor de la casa que conoce todos sus secretos. Tenía una cara de bueno!
-Yo no digo nada. Solo averiguo, a pedido. Gracias por el libro.
Quedé estupefacta y até cabos: apareció de improviso sin ningún ruido o movimiento perceptible. No dio lugar a introducciones como me hubiera gustado y se acostumbraba. Sabía todo. Desapareció en el instante en que traté de ver el título del libro y desapareció como vino: sin que ninguno lo viera. ¿Por qué en todo el rato que estuve esperando para agradecerle el bibliotecario sólo me miraba de hito en hito con los ojos grandotes y no me hizo ningún comentario? A estos últimos solo los hizo en mi lugar de trabajo y a mis compa­ñeros de clase. Todos me acosaban: You saw the ghost, tell us something about it! Yo solo debo confesar que no conocía la leyenda, que si hubiera pensado que era un fantasma quizás me hubiera desmayado. Si a eso llaman fantasma debo decir que era un ser encantador, un viejito que inspiraba ternura, con expresión de bondad y paternalismo, que solucionó mi problema y me dejó un profundo sentimiento de gratitud que al no poder transmitírselo, me lo dejó en el alma.
Gracias, Señor Fantasma!

*Escrito en el año 1992, siglo XX.

domingo, 10 de mayo de 2009

Respetado por las langostas

Pasé la niñez en mi pueblo natal, Larroque, perteneciente a la querida Pcia. de Entre Ríos. Era pueblo mas que nada de agricultores y hacendados. Tanto los unos como los otros necesitaban del verde de sus campos que periódicamente se veían acosados por mangas de langostas. Los lugareños hablaban de siete años de buenas cosechas seguidos de otros siete de desastres producidos por la acción deso­ladora de las langostas.
Yo las recuerdo llegar al pueblo por la ancha avenida al fren­te de mi casa. Formaban una nube inmensa oscura, a ras de tierra, que venía acercándose. Eran mangas formadas por millones de insectos marrones, con alas y unas patas larguísimas como cremalleras. Se po­saban en todo lo verde que quedaba tapizado de marrón y luego se­guían su viaje arrasando con todas las plantas y hojas de arboles. Los pobres agricultores en minutos veían como desaparecían sus plan­tas de trigo, lino o cualquier otro cultivo necesario para obtener sus cosechas de granos con los cuales solventaban los gastos de toda la familia. Cada llegada de langostas era una tragedia. No se sabía ni de donde salían ni adonde iban. Pero sí vi un año en donde la plaga fue tan avasalladora que hasta agricultores fuertes se anotaron en la Municipalidad (entonces Junta de Fomento) como matalangostas para terminar con el problema. Les ponían barreras de zinc en el camino de las mangas y cuando éstas quedaban atrapadas las fumigaban y quemaban.
Cerca de uno de las tapiales de casa, que lindaba con la casa vecina había un duraznero que daba frutos inmensos del tamaño de los que se vendían en almíbar, enlatados; tan comunes como postres en aquellos tiempos. Al lado de ese duraznero que yo tanto quería porque me podía elegir duraznos para comer al pié del árbol, había crecido un paraíso que se desarrolla tan rápido que en poco tiem­po hacía mas sombra que el duraznero por lo cual mi madre lo dejó crecer. Pero cuando el paraíso creció, casi pegado al duraznero algo debió pasar porque los duraznos fueron incomibles, tenían gusto a paraíso.
A pesar de mis pocos años de vida puse empeño en que sacaran el paraíso. Fue inútil, a mis familiares les interesaba mas la som­bra del paraíso. La fruta en esa época y región era baratísima, las compraban por bolsas o por cientos en las chacras de Gualeguay o Gualeguaychú, que son ciudades vecinas.
En mi mente infantil consideraba que el paraíso había envene­nado al duraznero y cada vez que en algún lugar veía un árbol seco o que estaba muriendo, pensaba ¡Por qué ese y no el paraíso que en­venena el duraznero de casa!
Un día que llegaban las langostas y vimos la manga aproximán­dose nos ordenaron ¡Gurises, adentro, que viene la langosta! Y nos llevaron a los chicos dentro de la casa. Las langostas invadieron todo. A través de los vidrios veíamos todo marrón, tapizado de lan­gostas.
Al día siguiente, cuando nos dejaron salir estaban todas las plantas y árboles pelados, no habían dejado una sola hoja para ver, excepto el paraíso que estaba intacto. Mi indignación no tenía lí­mites ¡Justo el árbol que quería que se comieran, fue el que quedó intacto! Ni las langostas lo quisieron. Pero a mí no solo me indig­nó el hecho, sino que me llamó la atención. Y me fui al negocio don­de estaba mi papá dialogando con un amigo. Al verme me preguntó ¿Qué haces aquí hijita? Qué pasa?
-Papá, las langostas respetaron el pa­raíso que yo quería que se secara, y al otro, grandote, también.
-Y por qué querías que se secara el paraíso?
-Porque envenenó al duraznero.
-Y cómo sabes que lo envenenó?
-Porque ya no puedo comer la fruta, tiene gusto a paraíso.
El amigo de papá dijo: ¡Qué observadora que es la nena! En ca­sa tampoco pelaron los paraísos, fueron los únicos que se salvaron, debe ser veneno para las langostas también, la naturaleza es sabia.
Y allí escuché a mi papá que contaba: Y pensar que a los paraí­sos, eucaliptus y gorriones que tanto abundan acá los importó Sar­miento. Habrá sabido que a la sombra de los paraísos no la quitan ni las langostas?
El amigo de papá dijo: yo lo conocía por árbol santo o laurel griego mi señora lo llama "lila de las Indias", porque cuando están cubiertos de flores se los vé de ese color. Mis chicos hacen colla­res para jugar con el centro de las flores. A mí me gusta el olor a paraíso, es el olor de mi casa, tengo muchos en mi patio mi placer mas grande es tomar mate a la sombra de los paraísos. Si hasta a veces pongo un catre bajo los paraísos para dormir la siesta, allí tengo sombra y aire puro.
Bueno hija, viste, las langostas respetaron los paraísos y es una suerte, eso quiere decir que las vacas no se quedaron sin sombra porque en esta zona es el árbol que mas abunda. Ahora andá con tu mamá que debe estar buscándote.
Al año siguiente el duraznero se había secado. Entonces sí, lo sacaron y yo ya había aprendido a gozar de la sombra del paraíso y a hacer collares también. Si después de todo era un árbol extra­ordinario ¡Había sido respetado por las langostas!

De mi colección "Mis cuentos que son anécdotas"